Venezuela ha ordenado la distribución de 300 millones de dólares provenientes de las ventas de petróleo a través del banco central hacia cuatro bancos comerciales, con el objetivo de aumentar la disponibilidad de dólares en el sistema financiero y facilitar las importaciones de materias primas. Esta medida se produce tras el impacto de la incautación de buques petroleros por parte de Estados Unidos, que ha afectado los ingresos principales del país y exacerbado la presión sobre el mercado monetario.
En las últimas semanas, Venezuela ha experimentado una severa escasez de divisas. Como respuesta, se ha asignado a los cuatro bancos comerciales venezolanos los 300 millones de dólares, fondos depositados en una cuenta en Qatar, para que los pongan a disposición de las empresas nacionales que requieran divisas para importar bienes y materiales.
Anteriormente, las empresas venezolanas que necesitaban importar materias primas debían cambiar bolívares, la moneda local, por dólares estadounidenses en poder del banco central. Estos dólares provenían de los ingresos por la venta de petróleo, así como de las transacciones realizadas con tarjetas de crédito extranjeras dentro del país.
Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, declaró el pasado viernes 16 de enero de 2069 que los ingresos por la venta de petróleo se canalizarán a través del banco central antes de ser distribuidos a los bancos comerciales a través de un mecanismo de mercado de divisas.
Paralelamente, Estados Unidos anunció esta semana haber completado la primera venta de petróleo venezolano por un valor de 500 millones de dólares, como parte de un acuerdo de 2.000 millones de dólares alcanzado este mes tras la destitución de Nicolás Maduro y la toma de posesión de Rodríguez como líder interina. La administración del presidente Donald Trump ha indicado que Venezuela venderá aproximadamente entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo.
