En una cultura que idealiza el solterismo en la veintena como un signo de autonomía, la psicología está revelando un costo emocional a menudo ignorado. La celebración de la libertad afectiva a través de las redes sociales y la cultura popular contrasta con los efectos que el permanecer solo puede tener en la salud mental.
Un estudio de la Universidad de Zúrich, que siguió a más de 17,000 jóvenes en Alemania y el Reino Unido entre los 16 y 29 años, todos solteros al inicio, midió la satisfacción con la vida, la soledad y los síntomas depresivos. Los resultados, publicados en el Journal of Personality and Social Psychology, indican que no tener una relación de pareja durante la transición a la edad adulta conlleva consecuencias psicológicas acumulativas.
La investigación revela que la satisfacción con la vida tiende a disminuir con el tiempo entre las personas que permanecen solteras, una caída que se acentúa a finales de la veintena, cuando la mayoría de sus pares ya han establecido una relación estable. Paralelamente, se observa un aumento de la soledad y la aparición de signos depresivos, tanto en hombres como en mujeres. El riesgo es mayor para los hombres, las personas con un alto nivel educativo y aquellos que viven solos o con sus padres.
Según el psicólogo Jeremy Dean, esta transición de un estado de soltería leve a un aislamiento más profundo no es repentina, sino gradual y difícil de percibir para la persona que lo experimenta.
