Unos 203 pasajeros de un crucero residencial que recorría el mundo quedaron varados en Camboya el 28 de octubre de 2026, después de que su operador suspendiera operaciones debido al encarecimiento del combustible provocado por la guerra en Irán.
El operador con sede en Florida, Villa Vie Residences, ordenó a los viajeros abandonar el barco tras quedarse sin fondos para asumir los costes operativos según informó un responsable oficial. Los gastos mensuales de combustible por cabina pasaron de una media de 1.800 dólares a una estimación de entre 6.000 y 8.000 dólares en algunas zonas de Asia.
El impacto del conflicto en Oriente Medio sobre el MV Odyssey
El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se ha visto restringido desde que comenzó la guerra en Irán, generando una escasez de combustibles derivados del petróleo en el sudeste asiático y disparando los precios. La compañía intentó amortiguar el golpe operativo mediante una ralentización del itinerario y estancias más prolongadas en los puertos, pero las medidas resultaron insuficientes frente a la magnitud del encarecimiento.
La situación financiera obligó a la empresa a decretar una pausa temporal de las actividades. En un mensaje interno enviado a los residentes, la dirección indicó que el barco entraría en receso con una tripulación reducida destinada al mantenimiento, mientras que la totalidad de los viajeros debían desembarcar antes de las 14:00 horas de esa jornada.
La orden repentina de desembarco en el puerto de Sihanoukville
El buque MV Odyssey atracó en el puerto camboyano de Sihanoukville, situado en el golfo de Tailandia, procedente de Tailandia el 23 de octubre de 2026. A bordo viajaban 203 pasajeros procedentes de América, Europa y Australia, acompañados por 156 miembros de la tripulación según detallaron los despachos oficiales.

Long Dimanche, vicegobernador de la provincia de Preah Sihanouk, explicó que los pasajeros disponían de unas siete horas para abandonar la embarcación con bandera de Bahamas que tenía previsto continuar su trayecto hacia Vietnam. Muchos jubilados y trabajadores remotos se encontraron de improviso a miles de kilómetros de sus países de origen.
La orden repentina de desembarcar ha dejado a muchos jubilados y trabajadores remotos sin hogar a miles de kilómetros de sus países de origen.
Long Dimanche, vicegobernador de la provincia de Preah Sihanouk, via Yahoo en Español Vida y Estilo
La incertidumbre económica de los residentes flotantes
El viaje inaugural del barco comenzó en octubre de 2024 en Belfast, Irlanda del Norte, concebido como una travesía continua de tres años y medio para recorrer 425 destinos en 147 continentes. Los compradores habían pagado precios que oscilaban entre los 99.999 y los 899.000 dólares, o bien adquirido suites para toda la vida útil del buque a partir de 230.000 dólares.

Randy Cassingham, un residente a tiempo completo que relata su experiencia en un blog, calificó el episodio como el resultado de una cascada de problemas
tras comprobar que la naviera comenzó a solicitar aportes económicos adicionales. En su bitácora digital titulada Abandon Ship!
, el pasajero criticó la falta de asistencia institucional ante el desalojo.
La compañía no ha hecho absolutamente nada para ayudarnos: ni siquiera podíamos salir del puerto, así que había autobuses de enlace que nos dejaban en pleno centro de la ciudad, Sihanoukville, en Camboya.
Randy Cassingham, pasajero a bordo, via Primerahora
El futuro financiero del operador y los precedentes portuarios en Camboya
Villa Vie Residences comunicó que intentará llevar a cabo una reestructuración y recapitalización durante los próximos sesenta días, aunque advirtió de manera explícita que no hay ningún resultado asegurado
sobre la continuidad futura del proyecto residencial flotante. Mientras parte de los afectados optó por tomar vuelos de regreso, otros permanecen en territorio camboyano a la espera de soluciones temporales.

El puerto de Sihanoukville ya había acogido con anterioridad a embarcaciones turísticas en situaciones límite. En febrero de 2020, las autoridades locales permitieron el atraque del MS Westerdam tras ser rechazado por cinco países ante la propagación inicial de la COVID-19, un antecedente que las autoridades recordaron al gestionar la actual asistencia humanitaria.
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