La planta de Volkswagen en Poznań ha incorporado cien ovejas de la raza wielkopolska para mantener 31.000 paneles solares que cubren 27 hectáreas en Września. El proyecto combina el pastoreo fotovoltaico con una investigación universitaria sobre el bienestar animal y la reducción de emisiones industriales, evitando el uso de maquinaria y herbicidas.
La transición hacia energías renovables suele presentar desafíos de mantenimiento que van más allá de la propia instalación de los equipos. En la planta de Volkswagen situada en Poznań, concretamente en la localidad de Września, el despliegue de 31.000 paneles solares sobre una superficie de unas 27 hectáreas genera suficiente energía en los días más soleados para abastecer por completo a toda la fábrica, según los datos publicados por Xataka.
Sin embargo, mantener el terreno libre de vegetación mediante el uso de maquinaria tradicional se convirtió en una molestia operativa para los responsables del parque fotovoltaico. Para resolver este inconveniente y reforzar su apuesta por las energías limpias, la compañía optó por sustituir los cortacéspedes mecánicos por la fuerza animal, incorporando un centenar de ovejas bajo la supervisión de ganaderos locales.
Cien ovejas wielkopolska como jardineras industriales
Desde el mes de abril, un rebaño compuesto por 100 ejemplares de la raza autóctona wielkopolska patrulla las instalaciones solares de Września, donde permanecerá bajo contrato hasta la llegada del otoño. La elección de esta raza no responde únicamente a criterios prácticos de mantenimiento, sino que forma parte de un programa específico de conservación de recursos genéticos ganaderos.
Justyna Nowak-Gajek, propietaria del rebaño, explicó que los animales se han adaptado con rapidez al entorno industrial y demuestran un buen rendimiento en sus tareas de pastoreo. Según detalló la propietaria, las ovejas se separan de manera natural en grupos pequeños para alimentarse, una conducta que evidencia la ausencia de miedo, ya que de lo contrario el rebaño entero permanecería unido.
Esta iniciativa de pastoreo fotovoltaico elimina la necesidad de adquirir maquinaria específica y evita el consumo de combustible derivado de las labores tradicionales de desbroce. Con ello se reducen de forma directa las emisiones procedentes de la combustión y se suprimen los riesgos mecánicos inherentes al uso de equipos industriales pesados en las inmediaciones de los paneles solares.
Investigación científica y eficiencia en el uso del suelo
El proyecto no se limita a una simple labor de mantenimiento exterior, sino que incluye un estudio científico desarrollado por la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań. Los investigadores analizan el impacto de la agrovoltaica sobre el bienestar animal, el comportamiento del rebaño y el funcionamiento general del ecosistema que se desarrolla bajo las estructuras fotovoltaicas.
Entre los parámetros evaluados figuran la calidad del pasto, el microclima generado en las distintas zonas de la planta, las propiedades del suelo y la emisión de amoníaco. Este último elemento actúa como un indicador clave del ciclo del nitrógeno en la tierra, con repercusiones directas sobre la calidad del forraje. Uno de los objetivos principales de la investigación consiste en determinar si la sombra proyectada por los paneles ayuda a mitigar el estrés térmico en las ovejas durante los días más calurosos del año.
La instalación de Września cuenta con una potencia de 18,3 megavatios y aporta anualmente el 25% de la energía total consumida por la planta de automoción. La integración de la ganadería en estos terrenos permite alcanzar una eficiencia en el uso del suelo de hasta el doble en comparación con la explotación separada de la energía solar y la ganadería tradicional, generando además beneficios económicos superiores para los ganaderos implicados.
Los límites del modelo agrovoltaico y el mantenimiento técnico
A pesar de las ventajas operativas y medioambientales, el uso de animales en parques solares requiere planificación y el despliegue de infraestructuras adicionales como puntos de suministro de agua y vallados perimetrales adecuados. Asimismo, los estudios disponibles, incluidos los del Servicio Geológico de Estados Unidos citados por Xataka, señalan que la sombra de los paneles influye de manera directa en el rendimiento del forraje disponible.
Para equilibrar la carga ganadera y evitar que la vegetación crezca de forma descontrolada hasta interferir con los paneles solares —o por el contrario, que escasee el alimento—, los expertos calculan una densidad óptima de referencia situada en torno a las ocho ovejas por hectárea. La planta de Volkswagen en Polonia aporta ahora datos empíricos en un clima templado-continental centroeuropeo, un escenario menos estudiado que los precedentes en Estados Unidos y Reino Unido.
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