El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha emitido una sentencia de 6 contra 3 que rechaza principios fundamentales de la Ley del Derecho al Voto de 1965, un fallo que podría tener repercusiones profundas y duraderas en la democracia estadounidense.
Ari Berman, corresponsal de Mother Jones, ha advertido que la ley de derechos civiles más relevante del país ha dejado de existir en la práctica. Según Berman, desde que se dictó la resolución la semana pasada, los estados controlados por el Partido Republicano han comenzado a rediseñar sus mapas electorales en lo que describe como una «carrera armamentista de gerrymandering».
Esta maniobra podría derivar en la reducción más significativa de la representación de la población negra desde la era de Jim Crow. Berman sostiene que se está regresando a la época de los impuestos al voto y las pruebas de alfabetización, aunque no mediante esos métodos específicos, sino a través de un intento deliberado de eliminar a los cargos públicos ocupados por personas negras.
El análisis de Berman destaca que los legisladores del sur se sienten «liberados» tras la decisión del Tribunal Supremo y que están siendo presionados por el presidente Trump para llevar a cabo estas acciones, bajo la percepción de que todas las barreras protectoras han desaparecido en este momento.
