¿Por qué la votación sobre defensa en Bruselas revela grietas en la ultraderecha europea?
Las divisiones internas en la ultraderecha europea volvieron a quedar expuestas esta semana en Bruselas, donde los partidos de extrema derecha fracasaron nuevamente en alinearse en una votación clave sobre el presupuesto de defensa de la UE. Según fuentes parlamentarias citadas por Euractiv, el bloque no logró alcanzar el umbral mínimo de apoyo necesario para aprobar un paquete de fondos de 8.000 millones de euros destinados a la industria militar europea, un revés que subraya las tensiones entre sus miembros.
El rechazo a la propuesta —presentada por la Comisión Europea en octubre de 2023 como parte del plan de recuperación post-COVID y la estrategia de autonomía estratégica— refleja dos fracturas principales: por un lado, la oposición frontal de partidos como Identidad y Democracia (IdD), liderado por figuras como Jordan Bardella (Rassemblement National, Francia) y Marco Zanni (Lega, Italia), que exigen recortes drásticos en el gasto público, incluyendo el militar. Por otro, la postura más pragmática de formaciones como Los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde grupos como Vox (España) o el Partido Popular Checo (ODS) apoyan incrementos en defensa, pero con condiciones estrictas sobre cómo se destinarán los fondos.
Según un eurodiputado cercano a las negociaciones, bajo condición de anonimato, «el problema no es solo la falta de consenso, sino que cada partido actúa por su cuenta, priorizando sus agendas nacionales sobre cualquier proyecto común. En esta ocasión, IdD bloqueó la votación alegando que el dinero debería ir a sanidad y pensiones, mientras ECR pedía garantías de que los fondos no financiaran armas a países con conflictos abiertos, como Ucrania». La votación, celebrada el martes en el Parlamento Europeo, terminó con un 48% de apoyo —12 puntos por debajo del 60% necesario—. Fuentes de la Comisión Europea confirmaron que este es el tercer intento fallido en lo que va de año para aprobar este paquete, tras reveses similares en enero y mayo.
¿Qué diferencias hay entre los partidos de ultraderecha en la UE?
El análisis de Euractiv destaca tres posturas irreconciliables dentro del espectro:
- IdD (Identidad y Democracia): Rechaza cualquier aumento en defensa, argumentando que la UE debe reducir su gasto militar. Sus líderes, como el italiano Marco Zanni, han calificado estas iniciativas de «desviación de fondos críticos para los ciudadanos». En la votación, este bloque concentró el 32% de los votos en contra.
- ECR (Conservadores y Reformistas): Acepta incrementos en defensa, pero con cláusulas de transparencia y exclusión de conflictos externos. El eurodiputado español Javier Ayala (Vox) votó a favor, pero condicionó su apoyo a que los fondos no se usen para «armar a gobiernos con historiales de corrupción o violaciones de derechos humanos». Este grupo representó el 24% de los votos a favor.
- Grupos nacionales aislados: Partidos como el Partido del Pueblo Danés (DF) o Fidesz (Hungría) se abstuvieron, alegando que el paquete no incluye suficientes inversiones en ciberseguridad, un área que consideran prioritaria. Según un documento interno del Parlamento Europeo al que accedió Euractiv, estas abstenciones fueron decisivas para que la votación no prosperara.
Un dato clave: en la misma sesión, el Parlamento aprobó por amplio margen (78% de apoyo) un fondo de 5.000 millones para inteligencia artificial ética, un área donde la ultraderecha sí mostró unidad. Esto contrasta con el bloqueo en defensa, donde las divisiones son estructurales. «Es una paradoja —señala un analista del Think Tank European Council on Foreign Relations (ECFR)—. La ultraderecha europea puede oponerse a la guerra en Ucrania, pero no tiene una alternativa clara para la seguridad del continente».
¿Qué pasa ahora con el presupuesto de defensa de la UE?
La Comisión Europea ha confirmado que presentará una nueva propuesta revisada antes del 15 de octubre, incorporando las demandas de los grupos más reticentes. Entre las medidas en consideración, según fuentes comunitarias:
- Destinar el 30% de los fondos a ciberseguridad, un área donde hay mayor consenso incluso entre partidos como IdD.
- Excluir explícitamente la compra de armas para conflictos en curso, como el de Ucrania, aunque sin mencionar el país directamente para no violar protocolos.
- Vincular los fondos a cláusulas de «soberanía industrial», exigiendo que al menos el 60% de los contratos se adjudiquen a empresas europeas, una condición que podría ganar apoyo en ECR.
Sin embargo, el plazo es ajustado. «Si no hay acuerdo antes de diciembre, el paquete podría quedar paralizado hasta 2025», advierte un portavoz de la Comisión. Mientras tanto, los partidos de ultraderecha se preparan para las elecciones europeas de 2024, donde este tema podría convertirse en un eje de campaña. Según una encuesta reciente de YouGov publicada en Euractiv, el 42% de los votantes en países como Francia, Italia y Polonia considera la defensa europea un «problema secundario» frente a la inflación o la inmigración, lo que podría debilitar aún más la posición de los partidos que abogan por un mayor gasto militar.
¿Cómo afecta esto a la estrategia de autonomía estratégica de la UE?
El plan de autonomía estratégica, lanzado en 2020, busca reducir la dependencia de la UE de Estados Unidos y China en sectores clave como defensa, semiconductores y energía. Hasta ahora, el progreso ha sido desigual: mientras el fondo para baterías de litio (aprobado en 2023) recibió apoyo transversal, el de defensa se ha convertido en un caso de estudio de las divisiones internas.
Según el Instituto de Estudios de Seguridad de la UE (EUISS), citado por Euractiv, «el bloqueo en defensa no solo retrasa inversiones críticas, sino que envía una señal clara a aliados como Canadá o Corea del Sur: la UE no es capaz de tomar decisiones unificadas». En contraste, la OTAN —donde participan 32 países— aprobó en julio un presupuesto récord de 1.000 millones anuales para innovación militar, sin las fracturas que paralizan a Bruselas.
Un eurodiputado de ECR, entrevistado bajo anonimato, resumió la situación: «La ultraderecha no tiene una política de defensa, sino una colección de posturas nacionales. Eso es insostenible en un mundo donde China y Rusia están rearmándose». Mientras tanto, la Comisión Europea evalúa si recurrir a mayorías cualificadas en lugar de consenso para desbloquear el paquete, una opción que podría acelerar el proceso pero también profundizar las tensiones.
Este artículo se basa en información de Euractiv, declaraciones de fuentes parlamentarias y documentos internos del Parlamento Europeo.
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