Durante el calentamiento previo al partido entre San Antonio y Memphis, cuatro balones quedaron atascados simultáneamente en el aro donde entrenaban los Spurs. En lugar de liberarlos con las manos, una acción que habría realizado sin esfuerzo, Victor Wembanyama sorprendió a todos con una espectacular, aunque arriesgada, patada volante de tres metros de altura. Se especula que este movimiento podría haberlo aprendido durante su reciente retiro en un templo Shaolin.
La demostración de atletismo de Wembanyama, que regresaba a la cancha después de perderse dos partidos por una contusión ósea, podría no haber sido del agrado del cuerpo técnico médico del equipo, ya que se le había impuesto un límite de 20 minutos de juego para proteger su condición física.
