En Winter Burrow, el jugador asume el papel de un pequeño ratón que regresa al hogar de su infancia en pleno invierno, tras la pérdida de sus padres por el agotamiento en la gran ciudad. Al llegar, descubre que la antigua construcción de madera está en ruinas y deberá reconstruirla, después de localizar y rescatar a su tía.
El juego destaca por su encantadora estética visual, con paisajes nevados y personajes animales detallados que crean un ambiente acogedor y fantástico, acorde con el aspecto «cozy» de la aventura. Sin embargo, este elemento solo ocupa una parte de la experiencia de juego, ya que la mayor parte se centra en mecánicas de supervivencia. Esto implica que el ratón debe prestar atención no solo a su salud, sino también al hambre y al frío, los cuales aumentan constantemente, requiriendo una alimentación y calentamiento regulares. Para ello, el jugador recolecta ingredientes y materiales para elaborar ropa, herramientas y comida en el hogar. Si bien estas actividades están diseñadas para ser accesibles, su constante presencia hace que la experiencia sea más estresante que relajante.
La historia presenta al jugador tareas claras para avanzar, lo que implica una gran exploración y desplazamiento por el entorno. Esto plantea interrogantes sobre las decisiones de Pine Creek Games en cuanto al diseño del juego. A pesar de que el entorno se vuelve cada vez más extenso y visualmente atractivo, a menudo resulta confuso determinar qué áreas son accesibles y hacia dónde se dirige la siguiente fase, especialmente debido a la ausencia de un mapa.
