La junta anual de accionistas de Woodside Energy se desarrolló en un ambiente tenso, marcado por protestas y cuestionamientos a la remuneración ejecutiva. Durante la reunión, activistas de Greenpeace irrumpieron en el escenario, interrumpiendo brevemente el evento antes de ser expulsados por la seguridad.
La nueva directora ejecutiva, Liz Westcott, enfrentó una fuerte oposición accionarial, ya que más de un tercio de los votos se expresaron en contra de su paquete de compensación. A pesar de ello, defendió su remuneración ante los asistentes.
El presidente del directorio, Richard Goyder, también participó en la asamblea y abordó temas como la política fiscal de la compañía y la estructura de pago al CEO, respondiendo directamente a las inquietudes de los inversionistas.
Además, se destacó el contexto global actual, donde la guerra en Ucrania fue descrita como un «recordatorio dramático» de los desafíos que enfrenta el sector energético, particularmente en cuanto a la seguridad del suministro y la transición energética.
