El mercado bursátil de Corea del Sur está experimentando una ola de manía especulativa, impulsada por un rally alcista que ha llevado a los inversores a solicitar préstamos en cantidades récord para incrementar sus inversiones.
Este entorno ha propiciado la aparición del fenómeno conocido como «Money Move», derivado del reciente repunte en el mercado doméstico. La tendencia hacia operaciones financiadas mediante deuda ha sido especialmente marcada entre los inversores minoristas, cuyos saldos en líneas de crédito han alcanzado su punto más alto en tres años.
La magnitud de este endeudamiento se refleja en los indicadores bancarios, donde las cuentas de saldo negativo de las principales entidades financieras han ascendido a 40,5 billones de wones.
