La guerra en Irán amenaza gravemente la economía mundial, según la AIE, mientras que los mercados petroleros enfrentan niveles técnicos y psicológicos importantes. El déficit de un billón de barriles en el mercado petrolero podría persistir mucho después del conflicto, afectando la estabilidad global de los suministros.
En cuanto a las infraestructuras petroleras en Oriente Medio, se estiman decenas de miles de millones de dólares en daños que requerirán reparaciones extensas. Fatih Birol, director de la AIE, ha declarado que esta crisis representa «la más grave de la historia», subrayando su impacto sin precedentes en la energía global.
Mientras tanto, los precios del petróleo WTI han mostrado volatilidad, influenciados tanto por factores técnicos como por la percepción de riesgo geopolítico. En Asia, el petróleo ha registrado una baja tras la extensión de la tregua temporal, reflejando la sensibilidad del mercado a los desarrollos diplomáticos en la región.
Estos elementos combinados — dañada infraestructura, déficit estructural de suministros, advertencias institucionales y fluctuaciones de precios — configuran un escenario de alta incertidumbre para la economía mundial, con implicaciones directas en los costos energéticos, la inflación y el crecimiento económico internacional.
