¿Es cierto que debemos caminar 10.000 pasos al día? Un médico desmiente el mito
La meta de los 10.000 pasos diarios, promovida durante décadas como el estándar para una vida activa, ha sido cuestionada por expertos en salud. Según lo que revela una reciente imagen compartida por The New York Post, la doctora Milica McDowell —especialista en medicina preventiva— califica esta cifra como un «mito comercial» y sugiere un rango más flexible y adaptado a las necesidades individuales.
La imagen, que circula en medios internacionales, refleja el debate en torno a un objetivo que, aunque popular, carece de respaldo científico sólido en su formulación exacta. McDowell, sin embargo, no desestima la importancia de la actividad física, sino que propone reevaluar cómo se mide y se promueve.
La recomendación de caminar 10.000 pasos al día surgió en los años 60 como parte de una campaña de marketing para vender podómetros en Japón. Aunque la cifra se adoptó globalmente como referencia, estudios posteriores han señalado que su utilidad es limitada, ya que no considera factores como la intensidad del ejercicio, la condición física de cada persona o incluso la edad. Lo que sí queda claro, según expertos, es que cualquier movimiento adicional mejora la salud, pero sin obsesionarse con un número arbitrario.
McDowell, cuya especialidad abarca la medicina basada en evidencia, ha destacado en entrevistas previas que lo ideal es personalizar las metas. Para quienes llevan una vida sedentaria, incluso 3.000 o 4.000 pasos diarios pueden marcar una diferencia significativa. En cambio, personas activas podrían beneficiarse más de incrementar la intensidad o la variedad de sus rutinas.
La discusión gana relevancia en un contexto donde el sedentarismo sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades crónicas. Mientras algunos expertos abogan por mantener los 10.000 pasos como un objetivo motivacional —aunque flexible—, otros, como McDowell, prefieren enfocarse en mensajes más precisos: «La actividad física debe ser sostenible, placentera y adaptada a cada cuerpo», señalan fuentes cercanas al debate.
¿El resultado? Una invitación a repensar cómo nos relacionamos con los números en la salud y a priorizar, sobre todo, el movimiento constante sobre las cifras exactas.
