La reciente situación política en Venezuela, tras la intervención de Estados Unidos, ha colocado a China en una delicada posición financiera. Durante años, Pekín ha mantenido una fuerte presencia económica en el país sudamericano a través de una serie de préstamos que ascienden a 60.000 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 9 billones de yenes.
Expertos internacionales advierten que, con la actual inestabilidad en Venezuela, China podría enfrentar dificultades significativas para recuperar esta considerable deuda.
La relación estratégica entre China y Venezuela se consolidó inicialmente en 1999 con Hugo Chávez y continuó bajo el gobierno de Nicolás Maduro, permitiendo a China ampliar su influencia en la región. Estos préstamos se estructuraron de manera que el pago estaba garantizado por futuros envíos de crudo venezolano, aprovechando las vastas reservas petroleras del país. Gran parte de estos fondos se invirtieron en proyectos de infraestructura que ahora se encuentran en una situación incierta debido a la crisis política.
Según informes del South China Morning Post, la deuda pendiente de pago se estima en alrededor de 20.000 millones de dólares. El futuro de estos activos dependerá de las decisiones que tome el nuevo gobierno de Venezuela, que podría cuestionar la legitimidad de los préstamos otorgados por China. Existe la posibilidad de que las nuevas autoridades soliciten una reestructuración de la deuda o incluso una condonación parcial, argumentando que los acuerdos originales carecían de validez institucional.
Ante esta amenaza, las autoridades financieras chinas han activado protocolos de emergencia. La Administración Nacional de Regulación Financiera de China ha solicitado a los principales bancos estatales que proporcionen informes detallados sobre su exposición al riesgo venezolano, con el objetivo de evitar un impacto sistémico en la economía china. Al mismo tiempo, se anticipa que China buscará alternativas al petróleo venezolano, recurriendo a proveedores más económicos como Rusia o Irán, dado que las exportaciones de crudo de Venezuela a China representan solo el 4% del total de las importaciones energéticas del gigante asiático. (RI/AG/IP/)
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