Conducir en ciudades como Seúl o Busan, Corea del Sur, puede resultar una experiencia desafiante debido a la actitud de algunos conductores. Según reportes, una proporción significativa de conductores exhibe una sensación de privilegio en la vía pública, comportándose como si tuvieran derecho de paso exclusivo.
Esta percepción se complementa con una mentalidad de confrontación, donde la cortesía y la consideración hacia otros usuarios de la carretera parecen ser escasas. La situación sugiere un ambiente de riesgo y tensión para quienes circulan por estas ciudades.
