El hospital de Pittsburg es un hervidero, y la serie The Pitt, ganadora de premios Emmy, nos sumerge de nuevo en su caótico día a día. La segunda temporada retoma la premisa que la hizo tan adictiva: cada episodio transcurre en tiempo real, siguiendo un turno de urgencias (los títulos lo dejan claro: 7.00 AM, 8.00 AM, y así sucesivamente).
La llegada de la doctora Al-Hashimi, sustituta del doctor Robby antes de su sabático, desata una divertida escena inicial. Robby, con su habitual ironía, pregunta al enfermero sobre el origen del apellido de su reemplazo. La respuesta, inesperada (“¿irlandés?”), provoca una carcajada compartida. Pero más allá del humor, esta sustitución es clave. Al-Hashimi, una médica de origen persa con una obsesión por la eficiencia y la inteligencia artificial, representa una alegoría del Estados Unidos contemporáneo.
La serie, según sus creadores, plantea un contraste entre las élites académicas y aquellos que mantienen el país en funcionamiento, los hijos de inmigrantes que, a pesar de las adversidades, alcanzan el éxito profesional. Un reflejo de cómo el sueño multiétnico americano, tal y como lo conocemos, se ha transformado en una realidad más compleja y, en ocasiones, decepcionante. El doctor Robby, en este contexto, se convierte en una suerte de guía, un Virgilio en esta moderna comedia con tintes dantescos.
The Pitt no busca ser realista, sino más bien un alegato directo. Una forma de recordarle a aquellos que aún albergan prejuicios que, incluso en el peor de los casos, la doctora de origen persa podría ser quien les salve la vida. Un mensaje contundente, especialmente en un contexto marcado por el trumpismo y la polarización política. La serie, ambientada precisamente el 4 de julio, no deja lugar a dudas sobre su intención.
Aunque algunos puedan considerar que la representación de los inmigrantes es exagerada o que la diversidad lingüística es excesiva (en la serie se escucha incluso tagalo), la serie apuesta por la contundencia y la alegoría por encima del realismo.
el sueño multiétnico americano se ha convertido en pesadilla.
