Donald Trump ha anunciado planes ambiciosos –y controvertidos– para transformar algunos de los edificios más emblemáticos de Washington D.C. El expresidente reveló su intención de cerrar el Centro Kennedy durante dos años para una renovación completa, incluso sugiriendo un cambio de nombre para incluir el de John F. Kennedy.
Aunque aseguró que no demolerá el centro cultural, Trump anticipó “trabajos de gran envergadura” que involucrarán el uso de acero, la preservación de parte del mármol existente y la eliminación de otra parte. Su visión es devolverle al lugar un aspecto “flambante y realmente hermoso”.
Un salón de baile en la Casa Blanca
El magnate inmobiliario justificó la necesidad de estas remodelaciones argumentando que el Centro Kennedy, situado a orillas del río Potomac, se encuentra en “muy malas condiciones” y hasta “peligroso”, imposibilitando su renovación sin interrumpir las actividades públicas.
Esta no es la primera modificación arquitectónica impulsada por Trump. Ya había demolido una sección de la Casa Blanca para construir un gran salón de baile, una decisión que generó críticas.
Además, el republicano planea erigir una monumental estructura en forma de arco en la capital estadounidense, inspirada en el Arco del Triunfo de París. A menor escala, también ha adornado el interior de la Casa Blanca con detalles dorados y mármol.
