Uno de los objetivos de la hospitalización es ayudar a los pacientes a prevenir y manejar futuras crisis. Este proceso se lleva a cabo con el apoyo de familiares, el equipo médico y otros miembros de la red de atención del paciente.
La prevención se basa en el reconocimiento de las señales que indican la inminencia de una crisis y en la discusión de las intervenciones que se pueden implementar rápidamente para minimizarla o incluso evitarla.
Al finalizar la hospitalización, los profesionales de referencia proponen, junto con el paciente y su red de apoyo, la elaboración de un plan de crisis conjunto que respete las preferencias y decisiones del individuo.
