La educación médica está en constante evolución. Tradicionalmente, el enfoque se ha centrado en la enseñanza de anatomía, fisiología y habilidades clínicas, prestando menos atención a las llamadas “habilidades blandas”: la resiliencia bajo presión, el discernimiento entre cuándo liderar y cuándo colaborar, y la dualidad de la empatía y la autoconciencia.
Sin embargo, junto con la transmisión de conocimientos, los educadores actuales comprenden la importancia de formar graduados integrales que puedan conectar con sus pacientes.
La medicina del estilo de vida, que se centra en la prevención y el tratamiento de enfermedades a través de enfoques basados en la evidencia para la actividad física, la nutrición y otros aspectos, también ha cobrado mayor relevancia tanto para la salud de los médicos como de los pacientes. El objetivo es asegurar que los profesionales médicos no solo sean formados para tratar enfermedades, sino también para promover la salud, tanto para sus pacientes como para sí mismos.
En nuestra universidad, los tres pilares fundamentales de la educación médica son la cabeza (conocimiento), las manos (habilidades) y el corazón (identidad personal y profesional).
La identidad personal y profesional se compone de tres ejes: profesionalismo, liderazgo y resiliencia. Estos elementos se integran en el plan de estudios, situándolos al mismo nivel que otras habilidades desarrolladas durante la formación del estudiante.
Podemos desarrollar y evaluar estas habilidades a través del aprendizaje basado en casos en pequeños grupos, idealmente de no más de 12 estudiantes. Además, estas actividades promueven la autoconciencia y la inteligencia emocional.
También hemos comprobado que la evaluación programática, con pruebas y retroalimentación regulares a lo largo del año, puede ayudar a los estudiantes a desarrollar una mentalidad de crecimiento y aprender de sus errores. De esta manera, un mal día no afecta significativamente la calificación de un estudiante.
Así es como puede funcionar:
Enfoque en el profesionalismo
Ya sea que alguien se esté formando para ser médico, fisioterapeuta u otro tipo de profesional de la salud, llega a la universidad con una historia. Los estudiantes provienen de diferentes orígenes y partes del mundo, todos con diferentes experiencias culturales y de vida.
Explorar el profesionalismo implica brindar oportunidades dentro del plan de estudios para que los estudiantes consideren su propio enfoque de su carrera y lo que valoran, tanto para sí mismos como para sus pacientes. Aquí, les proporcionamos enseñanza y un foro en el que pueden desarrollar sus valores, comportamientos, actitudes y enfoques para las relaciones profesionales y la seguridad del paciente.
Un ejemplo de escenario: observa que una residente quirúrgica senior critica habitualmente a las enfermeras del quirófano frente a otros miembros del equipo cuando piden consejo o solicitan detalles de los pacientes. Sus respuestas son groseras, despectivas, críticas y suenan arrogantes y superiores a los demás, y claramente hacen que el resto del equipo se sienta incómodo.
Trabajando con sus compañeros, los estudiantes pueden discutir qué harían en tal situación. ¿Cómo se comunica y se apoya a los colegas? ¿Y cómo se puede hacer esto con empatía y profesionalismo?
Enfoque en el liderazgo
Tradicionalmente, los planes de estudio médicos no se han centrado en el liderazgo. Esto a pesar de que las facultades de medicina no carecen de líderes eficaces, lo que brinda amplias oportunidades para integrar este valor en el proceso de enseñanza.
Ser un buen líder no siempre significa tomar el mando. También se trata de saber cómo colaborar y aceptar las ideas de los demás, y reconocer cuándo es hora de dar un paso atrás y dejar que otra persona tome las riendas.
El liderazgo implica considerar diferentes estilos de comunicación y enfoques para la resolución de conflictos y la toma de decisiones. Los estudiantes aprenden estas habilidades a través de talleres centrados en el trabajo en equipo y la resolución constructiva de conflictos, habilidades esenciales en entornos clínicos de ritmo rápido, como el servicio de urgencias. El énfasis está en comprender las propias fortalezas y debilidades como una forma de desarrollar la autoconciencia y la empatía, lo que lo convierte en un mejor médico y en un mejor colega.
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Enfoque en la resiliencia
Desde el principio, los estudiantes deben comprender que tendrán momentos difíciles durante sus estudios y en su carrera. Los médicos senior y junior enfrentan desafíos en su vida profesional, particularmente en entornos clínicos ocupados. Apoyar a los pacientes que están enfermos y a sus familias puede ser emocionalmente agotador. Las demandas y las expectativas pueden acumularse. La resiliencia de un médico puede verse llevada al límite en un sistema de salud que puede imponer demandas imposibles, causando agotamiento.
Por eso es tan importante desarrollar habilidades de resiliencia y una mentalidad de crecimiento, y equipar a nuestros estudiantes con sólidas habilidades de afrontamiento y reflexión. Desarrollar habilidades de resiliencia les apoya para ver los problemas y los errores con perspectiva y como oportunidades de crecimiento. Esto se logra a través del aprendizaje basado en casos y talleres en grupos pequeños, donde los estudiantes exploran escenarios con un enfoque en los momentos difíciles que puedan enfrentar en su carrera. Estos escenarios se basan en ejemplos clínicos reales presentados por médicos senior, con el objetivo de examinar las trampas comunes y cómo evitarlas.
Un ejemplo de escenario en este contexto se centra en un médico junior de hospital que atiende a un paciente muy enfermo, mientras que recibe llamadas constantemente de cinco o seis personas al mismo tiempo. El médico junior se siente estresado y abrumado. ¿Cómo priorizan? En pequeños grupos, los estudiantes discuten cómo comunicar respetuosamente que actualmente están con alguien más y que puede tomar media hora antes de poder atenderlos. ¿Y cómo se puede hacer esto con habilidad y profesionalismo sin dañar las relaciones colegiales?
Para los educadores médicos, los beneficios de este enfoque son claros:
- Los estudiantes participan en un plan de estudios integral que se centra en la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades clínicas en paralelo con la formación de su identidad personal y profesional.
- Los graduados ingresarán a la fuerza laboral no solo con competencia clínica, sino también con la resiliencia, la autoconciencia profesional y el liderazgo necesarios para mantenerse en roles exigentes mientras brindan atención compasiva y centrada en el paciente.
Prof Anne Hickey es psicóloga de la salud y profesora emérita del Departamento de Psicología de la Salud y vicerrectora saliente de educación positiva en RCSI University of Medicine and Health Sciences. Este artículo se publicó originalmente en Campus by Times Higher Education
