Una investigación preclínica reciente ha demostrado que la proteína matricelular CCN5 reduce significativamente la senescencia celular cardíaca, lo que sugiere una posible estrategia terapéutica para las enfermedades cardiovasculares (ECV).
Las ECV siguen siendo la principal causa de mortalidad a nivel mundial, y el envejecimiento y el estrés celular acumulativo son factores centrales en la progresión de la enfermedad. La senescencia celular, un estado en el que las células dejan de dividirse permanentemente y adoptan un perfil proinflamatorio, está cada vez más implicada en la patogénesis de las ECV. Por lo tanto, identificar moléculas capaces de limitar la senescencia celular cardíaca se ha convertido en una prioridad importante en la investigación.
En el nuevo estudio, los investigadores investigaron si CCN5 (también conocida como WISP2), previamente reconocida por sus efectos antifibróticos en el corazón, podría modular directamente la senescencia celular cardíaca. Los experimentos se llevaron a cabo en mioblastos cardíacos H9c2 y fibroblastos cardíacos utilizando tres marcadores de senescencia establecidos: la expresión de las proteínas p53 y p21, la tinción de β-galactosidasa asociada a la senescencia y la formación de focos γH2AX, un marcador de daño en el ADN.
La proteína CCN5 suprime la senescencia celular cardíaca
El equipo demostró que CCN5 inhibió eficazmente la senescencia celular cardíaca inducida por doxorrubicina tanto en mioblastos como en fibroblastos cardíacos. La doxorrubicina, un agente quimioterapéutico conocido por causar cardiotoxicidad, se utiliza ampliamente para modelar el envejecimiento prematuro inducido por el estrés en las células cardíacas.
Es importante destacar que CCN5 también interrumpió el fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP), una cascada de señalización proinflamatoria a través de la cual las células senescentes promueven la disfunción en el tejido circundante. Cuando los fibroblastos cardíacos secretaron factores SASP que indujeron la senescencia en los mioblastos, CCN5 suprimió esta interacción cruzada, y viceversa. Estos hallazgos sugirieron que CCN5 no solo actúa dentro de las células individuales, sino que también mitiga la señalización intercelular dañina que amplifica la senescencia celular cardíaca.
Restauración de la apoptosis y limitación de la senescencia post-infarto
Además de prevenir la senescencia, CCN5 restauró la respuesta apoptótica en las células senescentes, lo que podría permitir la eliminación de células dañadas que de otro modo persistirían en el tejido cardíaco. En un modelo de ratón de infarto de miocardio, la administración de CCN5 atenuó la senescencia celular cardíaca inducida por el infarto, lo que respalda su relevancia in vivo.
Si bien los hallazgos se limitaron a modelos experimentales y requieren validación en estudios humanos, proporcionan evidencia convincente de que CCN5 podría servir como una terapia dual antifibrótica y antisenescencia. La investigación futura deberá aclarar la dosificación óptima, las estrategias de administración y la seguridad a largo plazo.
Si se traduce clínicamente, la focalización de la senescencia celular cardíaca con CCN5 podría representar un nuevo enfoque para ralentizar el remodelado estructural y el deterioro funcional en las ECV.
Referencia
Jo Y et al. The matricellular protein CCN5 (WISP2) inhibits cellular senescence in cardiac myoblasts and fibroblasts. Sci Rep. 2026; doi:10.1038/s41598-026-40206-1.
