La tomografía computarizada cardíaca (TC coronaria o TAC cardíaca) es una de las investigaciones más innovadoras en el diagnóstico cardiológico moderno. Este examen no invasivo de tercer nivel permite estudiar las arterias coronarias, obteniendo diagnósticos e información cada vez más precisos que ayudan al especialista a identificar el tratamiento más adecuado para cada caso. Pero, ¿cuándo es particularmente útil? ¿Y puede reemplazar a exámenes más invasivos como la coronarografía? Para responder a estas preguntas, consultamos al Dr. Maurizio Tespili, coordinador del área cardiológica de los Institutos Hospitalarios Bergamaschi (Policlínico San Pietro y Policlínico San Marco), y a la Dra. Sara Ruggerini, cardióloga experta en imagen cardíaca de la Unidad de Cardiología del Policlínico San Pietro, donde se realiza este examen con protocolos de última generación.
¿Qué tipo de examen es la TC coronaria y para qué sirve?
La TC (tomografía computarizada) utiliza radiación de rayos X de baja dosis en maquinaria de alta tecnología y la administración de un líquido de contraste para reconstruir en segundos imágenes detalladas de las estructuras internas del cuerpo. En el caso de la TC cardíaca, o coronaria TC, la parte del cuerpo estudiada son las arterias coronarias, que se originan en la aorta y transportan sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco, manteniéndolo sano y eficiente. El examen permite obtener imágenes de alta definición de las coronarias e identificar la presencia de posibles placas ateroscleróticas y estenosis que estrechan el flujo sanguíneo hacia el corazón.
¿Cuánto dura el examen?
El examen se realiza de forma ambulatoria y dura aproximadamente 15-20 minutos, a lo que se suma el tiempo de preparación y administración del medio de contraste.
¿En qué casos puede ser útil?
Esta investigación es particularmente útil para identificar estenosis coronarias, descartar cardiopatías en pacientes que presentan síntomas o signos clínicos que sugieran su presencia, monitorizar la evolución de la enfermedad en pacientes con enfermedad coronaria leve o moderada; cuantificar el calcio coronario (Calcium Score) y, por lo tanto, el grado de riesgo de enfermedad coronaria, identificar posibles anomalías morfológicas de la aorta y las coronarias, planificar intervenciones quirúrgicas o procedimientos intervencionistas (inserción de uno o más stents o bypass) y monitorizar su evolución en los períodos posteriores a la operación. Con las nuevas TC, como la nuestra, gracias a la inteligencia artificial es posible elaborar modelos que, además del cálculo del porcentaje de estenosis, nos permiten evaluar el impacto fisiológico y clínico de esa estenosis. Además, nos permite comprender la composición de la placa coronaria y su potencial peligro de ruptura (con el consiguiente cierre del vaso coronario) a corto plazo.
¿Pero puede realizarse en lugar de la coronarografía?
Sí, en casos seleccionados, la coronario TC también puede indicarse en lugar de la coronarografía, un examen más invasivo que se realiza en régimen de hospitalización. Por ejemplo, como cribado inicial en pacientes con enfermedad coronaria leve o moderada o en casos de dolor torácico dudoso que puede atribuirse a diversas patologías y no solo a las coronarias. En pacientes con alto riesgo cardiovascular, que ya han sido sometidos a intervenciones previas en las coronarias, de edad avanzada y/o con arritmias como la fibrilación auricular, la coronarografía tradicional sigue siendo el estándar de oro, también porque no es solo una investigación diagnóstica sino también operativa. Esto significa que, si el examen revela estenosis de las coronarias, es posible intervenir simultáneamente realizando una angioplastia, con la que, mediante la colocación de uno o más stents, se reapren o ensanchan las arterias estrechadas u obstruidas.
