Un equipo de investigadores de la Universidad de Kentucky ha descubierto una pista sorprendente en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer que podría ayudar a los médicos a predecir y, en última instancia, prevenir un efecto secundario común de las terapias más recientes contra esta enfermedad. Su investigación, publicada recientemente en Nature Communications, revela una huella inmunitaria distintiva en la sangre de los pacientes que desarrollan anomalías relacionadas con el amiloide (ARIA) después del tratamiento con lecanemab, el primer fármaco aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. Que ha demostrado ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
ARIA, que se manifiesta como hinchazón cerebral o pequeños sangrados en las resonancias magnéticas, es uno de los mayores obstáculos para una aplicación más amplia de las prometedoras terapias con anticuerpos anti-amiloide que están surgiendo. Hasta ahora, los clínicos y las familias han tenido poca información para explicar por qué algunas personas desarrollan estos efectos secundarios y otras no.
“Nos planteamos una pregunta sencilla: ¿las personas que desarrollan ARIA muestran una huella inmunitaria diferente en su sangre que aquellas que no la desarrollan? La respuesta parece ser sí”, afirmó Josh Morganti, Ph.D., profesor asistente de neurociencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kentucky e investigador del Centro de Envejecimiento Sanders-Brown de la Universidad de Kentucky.
El estudio fue reconocido como un “Editors’ Highlight” por Nature Communications, una designación que la revista reserva para investigaciones que sus editores consideran particularmente notables e impactantes.
