La Dra. Catherine Conlon plantea la necesidad de reconocer el valor económico del cuidado, especialmente el realizado por madres y otros cuidadores familiares, y cuestiona por qué no se les compensa por ello. En un artículo publicado en The Journal, Conlon argumenta que, a medida que la salud mental de los jóvenes se deteriora, es crucial valorar adecuadamente el trabajo de cuidado y brindar a las familias la seguridad económica necesaria para poder atender a sus hijos.
Conlon señala que, según el censo irlandés de 2022, más de 272.318 personas en Irlanda declararon su principal actividad económica como el cuidado del hogar o la familia, y un 90% de estas eran mujeres. La autora destaca la falta de reconocimiento oficial del papel de las mujeres como cuidadoras en la sociedad irlandesa.
La discusión surge en el contexto de una posible modificación de la Constitución irlandesa, que actualmente reconoce el papel de la mujer en el hogar. La propuesta de enmienda busca un lenguaje más neutral, refiriéndose a «miembros de una familia» en lugar de «mujer» o «madre». Conlon cuestiona si este cambio diluye el reconocimiento del valor del cuidado y si la palabra «esforzarse» (en lugar de «endeavore») implica una obligación real por parte del Estado de brindar apoyo económico.
En esencia, el argumento de Conlon se centra en la necesidad de una valoración económica y social del trabajo de cuidado, que actualmente recae desproporcionadamente sobre las mujeres, y en la importancia de garantizar que las familias tengan los recursos necesarios para brindar este cuidado de manera adecuada.
