Investigadores chinos han desarrollado una novedosa técnica de terapia de trasplante que utiliza cápsulas mitocondriales para entregar de forma segura y eficiente estas estructuras celulares, esenciales para la producción de energía, a células y tejidos. Este avance abre una nueva vía terapéutica para enfermedades causadas por disfunción mitocondrial, incluyendo la enfermedad de Parkinson.
El método, desarrollado por científicos del Guangzhou Institutes of Biomedicine and Health de la Academia China de las Ciencias y la Universidad Médica de Guangzhou, consiste en encapsular las mitocondrias en vesículas derivadas de membranas de glóbulos rojos, según un estudio publicado recientemente en la revista Cell. Los experimentos en animales demostraron que este enfoque mejora significativamente el éxito del trasplante.
Las mitocondrias, conocidas como las “centrales eléctricas” de las células humanas, son fundamentales para la vida. Se estima que alrededor de una de cada 5.000 personas en el mundo padece enfermedades genéticas mitocondriales congénitas. Además, la disfunción mitocondrial es un factor importante en trastornos neurodegenerativos y metabólicos, como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la diabetes.
Hasta ahora, la disfunción mitocondrial no ha podido ser reparada directamente. Una estrategia para lograr un efecto terapéutico ha sido el trasplante de mitocondrias sanas a células o tejidos enfermos.
La tasa de éxito del trasplante de mitocondrias sin protección es inferior al 5%, pero aumenta hasta el 80% cuando se utilizan cápsulas mitocondriales, según el equipo de investigación. Una vez dentro de las células, las cápsulas se integran activamente en la red de suministro de energía existente y continúan proporcionando compensación funcional.
En un modelo de ratón con enfermedad de Parkinson, la administración de cápsulas mitocondriales en las regiones cerebrales afectadas previno eficazmente la muerte neuronal continua, restauró la función mitocondrial normal en esas áreas y mejoró significativamente la capacidad motora de los animales, acercándola a niveles normales, según el estudio.
En un modelo de ratón con una enfermedad genética mitocondrial, las cápsulas también prolongaron significativamente la vida útil y rescataron múltiples órganos de la disfunción, añadió el estudio.
Zhu Hongming, supervisor doctoral de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tongji, señaló que la producción a gran escala y el control de calidad de las cápsulas mitocondriales serán clave para su futura aplicación clínica. Si la traducción clínica tiene éxito, esta tecnología podría ayudar a tratar no solo enfermedades neurodegenerativas y metabólicas, sino también desempeñar un papel importante en intervenciones para la insuficiencia cardíaca y el envejecimiento de los órganos.
