Un estudio publicado en la revista PNAS revela que las células cancerosas individuales pueden explorar su entorno hasta 10 micras mediante la tracción de fibras de colágeno. Sin embargo, cuando las células epiteliales normales actúan en conjunto, pueden extender este rango de detección hasta 100 micras.
Los investigadores describen este fenómeno como “detección mecanosensorial en profundidad”. “La detección mecanosensorial en profundidad describe el proceso que permite a las células detectar características más allá de la superficie a la que están adheridas”, explicó Amit Pathak, profesor de la McKelvey School of Engineering.
El mecanismo se basa en la deformación de las fibras de colágeno en la matriz extracelular. Al tirar y remodelar estas fibras, las células pueden “sentir” estructuras cercanas, como tumores rígidos, tejidos blandos o incluso hueso, lo que les ayuda a determinar dónde moverse.
La investigación encontró que el comportamiento colectivo de las células mejora significativamente esta capacidad. “Debido a que se trata de un colectivo de células, están generando fuerzas mayores”, dijo Pathak, y añadió que esto permite a los grupos de células epiteliales detectar mucho más profundamente en los tejidos circundantes.
Los modelos informáticos sugieren que el proceso se desarrolla en etapas a medida que las células se agrupan y migran, utilizando la información mecánica recopilada para guiar su movimiento.
Estos hallazgos podrían ayudar a explicar cómo se propagan las células cancerosas por el cuerpo. Al detectar la rigidez y la estructura que tienen delante, pueden navegar de manera más eficiente y evadir la detección.
Los científicos están investigando actualmente qué controla este rango de detección. Interrumpir la capacidad de una célula cancerosa para “sentir” su camino podría ofrecer una nueva estrategia para limitar la metástasis y mejorar los resultados del tratamiento.
Anteriormente, la Agencia de Noticias Qazinform informó que el alto consumo de alimentos ultraprocesados, incluidos patatas fritas, comidas congeladas y bebidas azucaradas, se asocia con un riesgo significativamente mayor de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y muerte cardiovascular, según una investigación presentada en la Sesión Científica Anual del American College of Cardiology.
