El Voyager Golden Record es mucho más que un simple mensaje enviado al espacio; es una cápsula del tiempo diseñada para perdurar. Recientemente, han salido a la luz detalles fascinantes sobre las decisiones de diseño que tomó el equipo liderado por Carl Sagan al preparar este ambicioso proyecto.
Uno de los aspectos más reveladores es la intención original de incluir una fotografía de un hombre y una mujer embarazada, ambos desnudos. Sin embargo, tras la controversia generada anteriormente por la placa de la Pioneer, que también mostraba figuras humanas desnudas, el equipo optó por ser más cauteloso. En la versión final del disco, se decidió sustituir la imagen por una silueta, evitando así posibles polémicas adicionales.
Además de su contenido visual y sonoro, el disco cuenta con una ingeniería sofisticada destinada a sobrevivir en el vacío interestelar. La cubierta del Voyager Golden Record incluye una pequeña muestra de uranio. Este elemento no es decorativo; funciona como un reloj integrado que permite a quien lo encuentre medir la desintegración radiactiva. Gracias a este sistema, cualquier civilización futura podría calcular cuánto tiempo ha estado viajando el objeto a la deriva.
Este mensaje interestelar ha sido diseñado con una durabilidad extrema, calculada para mantenerse intacto durante aproximadamente mil millones de años, convirtiéndose en un testimonio perdurable de nuestra existencia.
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