El desierto de Atacama, en Chile, ha permanecido en un estado de hiperaridez constante durante los últimos 45 millones de años, consolidándose como el lugar más seco de la Tierra. Mientras que otras regiones áridas, como el Sahara, atraviesan ciclos climáticos que les permiten reverdecer cada 21.000 años, la Atacama mantiene una estabilidad climática extrema que desafía las estimaciones previas sobre su antigüedad, según reportes de IFLScience, Earth.com y Scientific Frontline.
¿Por qué el Atacama no sigue ciclos de vegetación?
A diferencia del Sahara, que experimenta cambios drásticos en su ecosistema debido a las variaciones en la órbita terrestre, el Atacama ha logrado evadir estos ciclos de humedad. De acuerdo con IFLScience, la aridez persistente de este desierto chileno es un fenómeno geológico y atmosférico singular. Mientras que el Sahara se transforma radicalmente cada 21.000 años, el Atacama se ha mantenido «seco y muerto» durante 45 millones de años, una cifra que supera significativamente lo que los libros de texto solían indicar sobre su formación.

La antigüedad real del desierto más seco del mundo
Investigaciones recientes citadas por Earth.com sugieren que la hiperaridez de la región comenzó mucho antes de lo que se creía anteriormente. Los científicos han determinado que las condiciones extremas de sequedad no son un evento reciente, sino un proceso que ha definido la geografía del norte de Chile durante decenas de millones de años. Este hallazgo obliga a los expertos a reconsiderar los modelos climáticos históricos, ya que la estabilidad del Atacama es, en términos geológicos, excepcional.
Factores que explican su hiperaridez
El origen de esta sequedad extrema, según Scientific Frontline, se debe a una combinación de factores geográficos únicos. La presencia de la cordillera de los Andes actúa como una barrera masiva que bloquea la humedad proveniente de la cuenca del Amazonas, mientras que la corriente de Humboldt en el océano Pacífico enfría el aire, impidiendo la formación de precipitaciones significativas. Esta configuración, que se ha mantenido constante durante millones de años, es la responsable de que el Atacama se mantenga como el entorno más inhóspito para la vida vegetal en comparación con otros desiertos del planeta.
Comparativa: Atacama frente a otros desiertos
La principal diferencia entre el Atacama y otros desiertos globales radica en su resiliencia a los cambios climáticos orbitales. Mientras que los registros paleoclimáticos muestran que otros desiertos son dinámicos y alternan entre periodos verdes y áridos, el Atacama funciona bajo un régimen de sequedad permanente. Esta distinción es fundamental para entender cómo ciertos puntos del planeta pueden permanecer inalterados frente a las fluctuaciones climáticas globales que sí afectan a otras zonas áridas.
