Investigadores identifican la proteína SITH-1 como posible vínculo entre el Long COVID y el virus del herpes
Investigadores en Japón han identificado un mecanismo biológico que podría explicar el origen de los síntomas persistentes tras una infección por coronavirus. Según los hallazgos, el Long COVID ocurre cuando una infección por SARS-CoV-2 reactiva un virus del herpes que ya se encuentra latente en el cuerpo, provocando la aparición de una proteína específica denominada SITH-1.

El papel de la proteína SITH-1
Un equipo de investigadores, que incluye a especialistas de la Escuela de Medicina de la Universidad Jikei de Tokio, analizó muestras de sangre de más de 150 pacientes que buscaban tratamiento para síntomas prolongados tras haber contraído COVID-19. Los resultados revelaron la presencia de la proteína SITH-1 en aproximadamente el 70 por ciento de los pacientes examinados. Esta proteína emerge específicamente cuando un virus del herpes latente en el organismo es activado. Para comprender mejor su impacto, el equipo realizó pruebas en ratones, incrementando los niveles de SITH-1 en los sujetos. Los animales experimentaron deficiencias de neurotransmisores que derivaron en una disminución de la función cerebral, manifestando síntomas equivalentes a la fatiga y la depresión observadas en humanos. Oka Naomi, docente en la universidad, señaló que estos hallazgos abren la posibilidad de desarrollar terapias dirigidas que aborden directamente la causa subyacente de estos síntomas.

Contexto clínico del Long COVID
El Long COVID se define médicamente como la persistencia de síntomas durante al menos dos meses después de una infección inicial por SARS-CoV-2, sin que exista otra explicación médica clara. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el seis por ciento de los pacientes con COVID-19 han sufrido síntomas prolongados, entre los que destacan la fatiga, la depresión y la caída del cabello.
A nivel global, se estima que 65 millones de personas están afectadas por esta condición. Aunque la ciencia aún investiga las causas exactas, los expertos sugieren que el Long COVID es un proceso complejo impulsado por múltiples problemas biológicos superpuestos, tales como: * Persistencia viral: Presencia de restos del virus en el cuerpo. * Inflamación crónica: Niveles elevados de marcadores inflamatorios como IL-1β, IL-6 y TNF-α. * Problemas vasculares: Formación de microcoágulos derivados de la interacción entre la proteína espiga viral y el fibrinógeno. * Disfunción autonómica: Alteraciones en el sistema nervioso que regula funciones como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración.Desafíos en el diagnóstico y la atención al paciente
La falta de marcadores claros en las pruebas médicas convencionales ha sido un obstáculo significativo para los pacientes. Muchos de quienes padecen Long COVID, o condiciones similares como el síndrome de fatiga crónica (ME/CFS), han reportado resultados de exámenes normales a pesar de enfrentar síntomas debilitantes. Especialistas en rehabilitación enfatizan que, cuando los síntomas son reales y discapacitantes, los pacientes requieren ser escuchados y evaluados cuidadosamente. La desconexión entre el sufrimiento físico y los resultados clínicos «limpios» puede resultar devastadora, llevando a menudo a los pacientes a temer que sus síntomas sean descartados como un problema meramente psicológico.

Abordajes actuales y futuras vías de investigación
Actualmente, no existen tratamientos aprobados que cuenten con evidencia científica robusta para curar el Long COVID. Sin embargo, la investigación se centra en diversas estrategias: * Tratamientos farmacológicos: Se estudian antivirales, anticoagulantes, antiinflamatorios y nuevas terapias biológicas. Algunos estudios sugieren que el uso de antivirales durante la infección inicial puede reducir el riesgo de desarrollar síntomas persistentes. * Rehabilitación no farmacológica: Programas grupales de rehabilitación física y mental, ejercicios de respiración y entrenamiento muscular han mostrado potencial para mejorar la calidad de vida. * Gestión de la energía: Dada la naturaleza del post-exertional malaise (empeoramiento de síntomas tras actividad física o mental), los programas de rehabilitación deben ser graduales y respetar estrictamente los límites de energía individuales.
La investigación sobre el SITH-1 representa un paso adelante en la comprensión de los mecanismos moleculares de la enfermedad, ofreciendo una nueva ruta para la investigación científica en un campo donde la esperanza debe basarse en un análisis honesto y riguroso de la biología humana.Find more reporting in our Salud section.
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