Más de dos semanas después del doble terremoto que azotó Venezuela el 24 de junio de 2026, el manejo de aproximadamente 1,28 millones de toneladas de escombros genera una crisis ambiental y de salud pública. Mientras las autoridades prometen una gestión controlada, expertos alertan sobre el peligroso vertido de desechos en las costas.
El destino de los escombros y la amenaza al litoral
La gestión de los residuos tras el doble sismo ocurrido el 24 de junio se ha convertido en un punto crítico de fricción entre el gobierno y especialistas ambientales.

La preocupación principal reside en las denuncias sobre el uso del mar como vertedero. Imágenes difundidas en redes sociales, que muestran camiones de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) descargando desechos en playas de La Guaira, han encendido las alarmas. La bióloga Cristina Fiol, consultora de la ONG Clima21, advierte que esta práctica no solo oculta la magnitud del desastre, sino que lo agrava: Utilizar el océano como vertedero es una forma de ocultar una catástrofe, que solo posterga y magnifica sus consecuencias
.
Impacto en la biodiversidad y salud pública
El vertido de escombros en zonas costeras conlleva riesgos químicos y físicos inmediatos. Este proceso amenaza con destruir corales al bloquear la luz solar necesaria para su supervivencia, afectando así los patrones migratorios de los peces.

El impacto sobre la salud humana también es una preocupación central.
Postura oficial y protocolos de vigilancia
Ante la presión social y técnica, el gobierno ha negado categóricamente la intención de usar el mar como depósito. Jorge Rodríguez, jefe de la Comisión Presidencial del Estado Mayor para los Campamentos Transitorios y Proyectos de Vivienda, aseguró que bajo ningún concepto, ni a nosotros ni a los expertos internacionales que convocamos, se nos va a ocurrir la peregrina idea de lanzar los escombros de las edificaciones colapsadas al mar
.
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Como respuesta a las denuncias, el Ministerio para el Ecosocialismo ha activado un Dispositivo Especial de Vigilancia y Control Ambiental en las costas de La Guaira. La operación incluye el uso de drones, unidades de radiopatrulla y la movilización de 55 funcionarios de diversos cuerpos de seguridad, bajo una política de tolerancia cero
contra delitos ambientales.
El desafío de la gestión técnica y la transparencia
Expertos como Joaquín Benítez, director de Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), subrayan que la crisis actual es también una cuestión de gobernanza. Para Cristina Fiol, la gestión del material de derrumbe no es solo un reto de ingeniería; es una crisis de gestión y gobernanza ambiental, basada en viejos y peligrosos paradigmas
. Para los especialistas, la clave reside en la segregación en origen: separar hierro, concreto y otros materiales para su reutilización en la reconstrucción, en lugar de una disposición masiva y desordenada.
La situación en el terreno sigue siendo compleja. La transparencia en el procesamiento de estos millones de toneladas de escombros permanece como la asignatura pendiente en la etapa de recuperación.
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