Un fósil extraordinario de Austronaga minuta descubierto en la provincia de Yunnan, China, conserva por completo el tracto digestivo de un reptil marino que nadaba hace 245 millones de años. El hallazgo, publicado en Science Advances, revela órganos internos intactos como estómago, hígado y restos de comida.
Con una longitud aproximada de 60 centímetros, el reptil marino Austronaga minuta muestra un nivel de preservación gastrointestinal sin precedentes que desconcierta y fascina a la comunidad científica internacional.
Anatomía excepcional y un hígado que conserva pigmentación rojiza
El esqueleto casi completo de este pequeño depredador apareció en unos estratos de Yunnan, preservando no solo sus huesos en la posición que ocupaban en vida, sino también sus órganos blandos en dos dimensiones.
El Dr. Wei Wang, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín, señaló que los órganos conservados incluyen un gran estómago en forma de saco en la parte delantera, seguido de un hígado sorprendentemente rojo, en el que aún se pueden detectar rastros de hemoglobina, y explicó que detrás hay un largo y simple tubo que forma los intestinos delgado y grueso, añadiendo que la disposición general muestra que el sistema digestivo de Austronaga era relativamente simple en su estructura.
La persistencia de trazas de hemoglobina con alto contenido de hierro, que otorgan al hígado una tonalidad rojiza tras 245 millones de años, sorprendió profundamente a los analistas. Detrás del órgano hepático, el espécimen exhibe un tubo alargado y recto correspondiente a los intestinos, un diseño que coincide con las expectativas de un depredador piscívoro debido a que la carne y el pescado resultan mucho más fáciles de digerir que las plantas.
Adaptación acuática y la dieta conservada en el intestino
A pesar de descender de reptiles terrestres, el animal contaba con adaptaciones natatorias especializadas para la vida en el mar de Tetis. Contaba con un cuello delgado, un hocico estrecho provisto de dientes en forma de colmillo para capturar peces resbaladizos, aletas delanteras alargadas destinadas a la dirección y una cola musculosa y alargada que utilizaba como principal medio de propulsión.

La dieta de este ejemplar quedó registrada de manera directa gracias a la presencia de diminutas escamas de pescado fosilizadas en su intestino posterior.
Este fue ciertamente un nadador bueno y ágil, que utilizaba principalmente su cola para nadar, sus largas aletas delanteras para maniobrar y su largo cuello para pescar. Dr. Stephan Spiekman, Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart
Evolución de los arcosaurios en el período Triásico
Aunque su silueta corporal recuerda lejanamente a la de un plesiosaurio o una foca, Austronaga minuta no guarda parentesco cercano con los grandes reptiles marinos como los ictiosaurios o los mosasaurios. En su lugar, el animal pertenece al linaje de los arcosaurios, el grupo que dio origen a los cocodrilos, los dinosaurios, las aves y los pterosaurios.

Mientras que los cocodrilos y las aves modernos poseen estómagos divididos en dos cámaras, el fósil chino revela que Austronaga disponía de una única cámara estomacal, lo que demuestra que la complejidad gástrica de los arcosaurios se desarrolló en fases evolutivas posteriores.
Por ahora, los investigadores continúan analizando los depósitos geológicos de la provincia de Yunnan para determinar si la especie alcanzaba dimensiones mayores en su etapa adulta o si se trataba de un organismo intrínsecamente pequeño dentro de la biodiversidad marina del Triásico.
Más sobre esto
