El gobierno de Estados Unidos impuso un arancel del 15% y precios mínimos de importación al polisilicio, material esencial para semiconductores y paneles solares. La medida, firmada por el presidente Donald Trump en una orden ejecutiva el jueves, busca frenar la dependencia de la cadena de suministro de China.
La administración estadounidense activó un nuevo frente en su política comercial al gravar con una tarifa plana del 15 por ciento los productos derivados del polisilicio, además de fijar precios mínimos de importación. Esta alta materia prima, indispensable para la transición energética y la industria tecnológica, se convirtió en el centro de una disputa estratégica entre las dos mayores economías del mundo debido al dominio casi absoluto que Pekín mantiene sobre su producción.
Una investigación de seguridad nacional y la respuesta de Pekín
La decisión de la Casa Blanca se sustenta en una investigación de un año llevada a cabo por el Departamento de Comercio a instancias del mandatario estadounidense, según detallaron cuatro fuentes familiarizadas con el asunto. El plan apunta directamente a proteger a los fabricantes nacionales de la creciente competencia asiática. Sin embargo, la reacción de las autoridades chinas fue inmediata.
Desde Washington, la embajada de China calificó la medida como un acto que seriously disrupts
el comercio bilateral y advirtió que Pekín actuará para salvaguardar a sus empresas. La legación diplomática añadió que el gobierno estadounidense está abusing state power to go after Chinese businesses,
al tiempo que sostuvo que el proteccionismo no incrementará la competitividad del país norteamericano.
El impacto en la producción global y los fabricantes beneficiados
El polisilicio alimenta tanto a la industria de la energía solar como a la de los semiconductores, un sector este último donde los chips representaron el 2.4% del consumo anual en 2025, de acuerdo con datos de la Semiconductor Industry Association recogidos por Nikkei. Trump argumentó en la orden ejecutiva que, durante décadas, Washington permitió que las firmas extranjeras debilitaran a los productores locales del sector.

Como resultado de esta dinámica, la cuota estadounidense en la producción global de polisilicio se desplomó desde el 50 por ciento registrado en 2005 hasta situarse por debajo del 2 por ciento en 2024. Ante este escenario, las nuevas restricciones beneficiarán principalmente a empresas nacionales como Hemlock Semiconductor —una empresa conjunta entre la estadounidense Corning y la japonesa Shin-Etsu Handotai— y a la alemana Wacker Chemie, que produce el material en sus instalaciones de Charleston, Tennessee.
Contramedidas y escalada comercial con el trasfondo de Xinjiang
La disputa sobre el polisilicio se cruza con otras tensiones geopolíticas recientes. En paralelo a los aranceles, el Ministerio de Comercio de China anunció controles más estrictos a la exportación de determinados drones y componentes hacia Estados Unidos, eliminando exenciones previas y sometiendo cada solicitud de licencia a un escrutinio riguroso. Este movimiento comercial llega precedido por la inclusión en julio de 43 empresas chinas en una lista negra estadounidense por acusaciones de trabajo forzoso en la región de Xinjiang, un veto que provocó a su vez que Pekín prohibiera a organizaciones locales colaborar con firmas norteamericanas dedicadas a auditar cadenas de suministro.
Las nuevas reglas comerciales en Estados Unidos entrarán en vigor a los 120 días de su firma, un periodo en el que las empresas internacionales analizan el alcance exacto de un esquema híbrido que combina tarifas fijas con precios mínimos obligatorios para obleas, células y paneles solares.
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