El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó el plan de paz de 15 puntos respaldado por Estados Unidos para la desintegración de Hamás y la retirada de Gaza. Durante una reunión de gabinete, Netanyahu afirmó que las fuerzas militares no se retirarán hasta lograr un desarme real, generando nuevas fricciones con la administración de Donald Trump.
El pulso diplomático en torno al futuro de la Franja de Gaza ha escalado de forma notable después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu rechazó un plan respaldado por Washington que contemplaba la entrega de armas por parte de las milicias palestinas a cambio de un repliegue progresivo de las tropas israelíes. Lejos de matizar su postura, el mandatario aprovechó el inicio de la reunión semanal del gabinete para despejar cualquier tipo de ambigüedad diplomática sobre el documento redactado por la Junta de Paz impulsada por la Casa Blanca.
La negativa pública se produce en un momento en que el presidente estadounidense buscaba consolidar un avance diplomático definitivo tras meses de tensiones regionales. Sin embargo, las condiciones impuestas por Jerusalén chocan frontalmente con el calendario y las expectativas de los mediadores internacionales.
El rechazo frontal al documento de 15 puntos en Jerusalén
La confrontación de posturas quedó de manifiesto cuando Netanyahu descartó de plano el entendimiento durante su comparecencia ante los ministros de su gobierno, un movimiento que analistas internacionales consideran un riesgo calculado para desafiar directamente a su principal aliado militar. Benjamin Netanyahu precisó que deseaba ser claro al señalar que Israel no acepta el documento de 15 puntos, sentenció el dirigente israelí ante el pleno del gabinete, reiterando su postura para disipar rumores sobre una supuesta aceptación tácita.

Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, afirmó que Israel rechaza el documento de 15 puntos.
No obstante, las discrepancias sobre qué actor debe dar el primer paso han dinamitado el proceso. Mientras los mediadores internacionales y los representantes de la Junta de Paz plantearon un esquema sectorial en el que las fuerzas israelíes retrocederían de manera paralela a la inutilización del armamento, el gobierno de Jerusalén exige la destrucción total e incondicional de los arsenales antes de mover un solo soldado.
La respuesta de Hamás y la presión política sobre el gobierno israelí
Por su parte, el movimiento islamista adoptó una postura medida frente al rechazo de Netanyahu. Basem Naim, un alto cargo de Hamás, confirmó que la organización se mantiene adherida a la hoja de ruta pactada diez días antes en El Cairo bajo los auspicios de los mediadores internacionales.

Basem Naim, alto cargo de Hamás
Desde el grupo palestino se instó a Washington a ejercer presión sobre Netanyahu para evitar que el proceso descarrile debido a cálculos de índole interna y electoral. El primer ministro enfrenta una fuerte presión por parte de sus socios de coalición más radicales, quienes exigen firmeza absoluta y rechazan cualquier concesión territorial en el enclave.
La postura de la Junta de Paz y los próximos pasos en la negociación
Ante la rigidez de la postura israelí, los enviados de la administración estadounidense han intentado ajustar los términos prácticos de la aplicación del acuerdo. Nickolay Mladenov, alto representante de la Junta de Paz, explicó en declaraciones televisadas que el esquema de seguridad contempla que la retirada israelí se ejecute únicamente tras la verificación sobre el terreno de que los arsenales han sido neutralizados y almacenados fuera del alcance de las facciones combatientes.
A pesar de estos intentos de mediación para conciliar las exigencias de seguridad de Israel con los plazos de la iniciativa diplomática, el organismo supervisor modificó parcialmente su criterio tras reunirse con el mandatario israelí, admitiendo que el repliegue definitivo dependerá de un desarme completo y verificado.
Con los canales de diálogo abiertos pero bajo mínimos debido a la desconfianza mutua entre las partes, el futuro del marco de paz permanece en el aire, supeditado a la capacidad de la diplomacia internacional para superar el veto impuesto por el ejecutivo israelí a la retirada militar del territorio.
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