El primer ministro de Israel, BBC, anunció formalmente durante la reunión semanal del consejo de ministros que su Gobierno rechaza el plan de paz de 15 puntos para la Franja de Gaza impulsado por el presidente de Estados Unidos, EL PAÍS, y la Junta de Paz. El mandatario israelí sentenció que las fuerzas militares no realizarán ninguna retirada del enclave hasta que se produzca un desarme total y real de Hamás.
Israel rechaza el plan de paz de 15 puntos para Gaza
Durante su declaración, Netanyahu especificó que el requisito de desarme abarca tanto las armas pesadas como las menos pesadas y ligeras. Esta postura oficial contradice directamente el enfoque del documento respaldado por Washington y redactado por Nickolay Mladenov, alto representante para Gaza de la Junta de Paz, el cual estipulaba que la retirada de las tropas y el desarme debían llevarse a cabo de forma paralela y por fases.
Postura de Hamás y contexto de las negociaciones
Horas después del anuncio oficial del gabinete israelí, un funcionario de Hamás reafirmó el compromiso del grupo palestino con la hoja de ruta acordada con los mediadores y la Junta de Paz. El movimiento islamista ha condicionado la entrega de su armamento pesado a que Israel ponga fin a todas las formas de agresión, retire sus fuerzas del territorio, reabra los cruces fronterizos, permita la entrada de asistencia humanitaria e inicie la reconstrucción de la zona.

Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores de Palestina, Varsen Aghabekian Shahin, acusó a Netanyahu de intentar retrasar un acuerdo definitivo hasta después de las próximas elecciones israelíes previstas para octubre, manteniendo a los palestinos en un estado de incertidumbre. Asimismo, un alto cargo de Hamás instó a Estados Unidos y a los mediadores internacionales a presionar al Gobierno de Tel Aviv para que se ciña al acuerdo y evite bloquear el proceso por motivos políticos y electorales internos.
Implicaciones políticas y presión interna en Israel
El rechazo al documento de 15 puntos refleja la compleja posición en la que se encuentra el primer ministro israelí, quien busca equilibrar sus tensiones con su aliado más cercano, Estados Unidos, y las presiones de los miembros de extrema derecha de su coalición de gobierno. Aliados como el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, habían desestimado previamente el proyecto considerándolo inaceptable.

A pesar de las objeciones presentadas por Tel Aviv, Netanyahu indicó que continúa el diálogo con la administración estadounidense, señalando que Washington ha presentado diversas ideas de las cuales algunas resultan aceptables para su administración y otras no. Mientras tanto, la comunidad internacional vigila de cerca el futuro de las negociaciones diplomáticas para evitar que la segunda fase del alto al fuego quede completamente descarrilada.
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