El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles al mandatario chino, Xi Jinping, en la base aérea Andrews para una visita de Estado de tres días que combina una fastuosa cena de gala en la Casa Blanca con cumbres sobre aranceles, Taiwán e inteligencia artificial.
Una recepción con pompa militar y desfile de limusinas blindadas
La visita comenzó el miércoles en la pista de la base conjunta Andrews, a las afueras de Washington D. C., donde el presidente Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, dieron la bienvenida oficial al presidente chino, Xi Jinping, y a su esposa, Peng Liyuan. Tras la ceremonia, los mandatarios partieron en sus respectivos vehículos oficiales: el Cadillac blindado conocido como ‘La Bestia’ y el modelo N701 de la marca de lujo Hongqi, apodado la Bandera Roja
.

Cumbre tecnológica y magnates de la inteligencia artificial en la Casa Blanca
El encuentro oficial en el Despacho Oval dio paso por la noche a un banquete de Estado en el Salón Este para 134 invitados. La cena congregó a los máximos referentes del sector tecnológico estadounidense y de la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial. Entre los asistentes figuraron Elon Musk, los cofundadores de OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, Sundar Pichai de Alphabet, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y el director ejecutivo de Apple, Tim Cook.
La mesa principal reunió a los líderes políticos con directivos como Lisa Su, consejera delegada de Advanced Micro Devices. Notable resultó la ausencia de Dario Amodei, fundador de Anthropic y defensor de regulaciones más estrictas sobre los modelos avanzados de IA, en contraste con la presencia de competidores como Huang, quien ha restado peso a los peligros de la tecnología.
Un águila calva de regalo y la reactivación de la diplomacia de los pandas
Durante los discursos y brindis oficiales, la oratoria diplomática dejó paso a gestos simbólicos singulares. Donald Trump interrumpió el protocolo para retirar la cubierta de una talla de un águila calva junto a dos soldados en uniforme de gala, obsequiando la escultura a su invitado chino con la intención de que encuentre un lugar maravilloso, en Pekín
.
La encarnación del espíritu libre e inmenso de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Por su parte, Xi Jinping respondió con guiños a la memoria histórica bilateral, recordando la diplomacia del ping-pong
y anunciando la reactivación de la histórica diplomacia de los pandas mediante el envío en los próximos días de dos ejemplares —llamados Ping Ping y Fu Shuang— al zoológico de Atlanta por un período de diez años.
Estabilidad estratégica y divergencias sobre el futuro de Taiwán
Más allá de la pompa y el menú con ingredientes estadounidenses y sutiles toques chinos, los mandatarios recalcaron la necesidad de encauzar el diálogo bilateral. Xi Jinping afirmó ante los asistentes que acordó con Trump construir una relación basada en la estabilidad estratégica
.
Acordamos construir una relación constructiva entre China y Estados Unidos basada en la estabilidad estratégica.
Xi Jinping, presidente de China
Sin embargo, bajo la superficie festiva persistieron los desacuerdos fundamentales. Mientras la cena transcurría sin menciones directas a las tensiones arancelarias en los discursos, el mandatario chino aprovechó los intercambios de fondo para exigir prudencia a Washington en relación con la soberanía de Taiwán, un territorio autónomo reclamado por Pekín que recibe asistencia militar estadounidense.
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