El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, calificó de acto terrorista el asedio perpetrado por colonos israelíes contra viviendas palestinas en Qusra. La situación, ocurrida en agosto de 2026, dejó a familias atrapadas sin agua ni electricidad mientras el ejército israelí intervino para desmantelar puestos de avanzada ilegales.
El asedio a las viviendas palestinas en Qusra y la respuesta de las familias
Durante cinco noches consecutivas, decenas de colonos israelíes rodearon tres hogares palestinos en las afueras de Qusra, en el territorio ocupado de Cisjordania. Los colonos bloquearon los accesos y cortaron los suministros de agua y electricidad, obligando a los residentes a sobrevivir con agua de pozo. Qusai Abu Rida permaneció dentro de su domicilio junto a su hijo adolescente, mientras que su hermano, Loui Ridi, un ciudadano palestino-estadounidense residente en Ohio, observaba los acontecimientos a través de las cámaras de seguridad del circuito cerrado. Según las familias, los colonos arrojaron piedras, dañaron muros de piedra e intimidaron a los ocupantes en una zona que se encuentra bajo completo control de seguridad israelí.

La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU señaló que unas 15 personas, incluidos dos niños, quedaron atrapadas en el interior de estas viviendas en condiciones de extrema tensión. Las familias afectadas denunciaron que el hostigamiento escaló drásticamente durante el fin de semana, impidiendo cualquier entrada o salida segura. Desde el estado de Ohio, Loui Ridi describió el impacto emocional de la vigilancia remota en una entrevista telefónica con la agencia Reuters.
Ridi añadió que la situación reflejaba una vulnerabilidad constante frente a grupos que operan con impunidad en los límites de las localidades palestinas. Apnews detalló que los residentes locales acusan a las fuerzas de seguridad de permitir reiteradamente que los agresores regresen al área incluso tras desalojos temporales.
La intervención militar y las medidas del ejército en Cisjordania
El ejército israelí intervino en reiteradas ocasiones ante la escalada de tensiones en la región. El martes, las autoridades castrenses calificaron el asedio como una acción ilegal, repropitable e inaceptable, declarando el sector de Qusra como zona militar cerrada. Sin embargo, al día siguiente, grupos de colonos regresaron al lugar, bloquearon caminos con rocas y protagonizaron enfrentamientos con los soldados. Videos grabados por residentes locales documentaron la presencia de hombres con atuendo militar rezando junto a los colonos en las tiendas de campaña instaladas en los patios de las casas asediadas.

Para el jueves, el ejército informó sobre el despliegue de más tropas para ejecutar misiones defensivas y patrullajes en el área con el fin de mantener el orden y proteger a la población. La cadena NPR reportó que las fuerzas de seguridad procedieron a desmantelar dos puestos de avanzada ilegales en las inmediaciones de Qusra y una localidad vecina, arrestando a un ciudadano israelí durante las operaciones. El alcalde del municipio, Abdel Azim Wadi, indicó que las fuerzas militares también evacuaron más de una docena de viviendas para establecer posiciones estratégicas dentro del pueblo.
Qusai Abu Rida relató que los soldados ordenaron a los ocupantes evacuar los inmuebles en un plazo de 30 minutos para trasladarse a una de las casas bajo asedio.
La condena sin precedentes del embajador estadounidense Mike Huckabee
La reacción internacional se intensificó cuando el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, emitió una condena pública a través de su cuenta en la plataforma X. Tradicionalmente considerado un firme partidario del movimiento de asentamientos, el diplomático estadounidense utilizó un lenguaje inusualmente severo para referirse a los agresores.
Esta presión diplomática desde Washington llega en un momento delicado para el primer ministro Benjamin Netanyahu. Su gobierno, calificado como el más ultranacionalista y religioso en la historia de Israel, impulsa una rápida construcción de asentamientos y se opone rotundamente a la creación de un Estado palestino. Con elecciones previstas para octubre, Netanyahu enfrenta el reto de equilibrar las demandas de su base electoral de extrema derecha con la preservación de los vínculos estratégicos con su principal aliado internacional.
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