Este desplome sin precedentes responde a las contundentes intervenciones cambiarias del Ministerio de Finanzas para frenar la debilidad del yen, respaldadas por una operación conjunta inédita junto a Estados Unidos.
El desplome histórico de las reservas y el coste de la intervención
Este descenso del 6,18% marca la cuarta caída mensual consecutiva y supera con creces el anterior récord registrado en mayo, cuando las reservas retrocedieron un 5,58%.
El motor principal de este repliegue financiero fue la descomunal campaña de compras de yenes y ventas de dólares ejecutada por Tokio para rescatar a su moneda de mínimos históricos.
Esta inyección masiva de capital ayudó a que el yen rebotara desde un mínimo de 40 años cercano a las 164 unidades por dólar registrado el 23 de julio, recuperando niveles en torno a los 155 y 156 yenes por dólar a principios de septiembre.
Venta de títulos y el impacto en los bonos del Tesoro de Estados Unidos
Para financiar semejante despliegue monetario, Japón liquidó una parte sustancial de sus tenencias de valores extranjeros, principalmente bonos del Tesoro estadounidense adquiridos hace aproximadamente dos décadas.

Dado que los precios de los bonos a 10 años apenas sufrieron variaciones al cierre de agosto, los expertos descartan que el descenso se deba a simples fluctuaciones del mercado. El declive es principalmente el resultado de las recientes intervenciones cambiarias de Japón vendiendo dólares y comprando yenes, explicó Masahiko Loo, estratega senior de renta fija en State Street Investment Management, en declaraciones recogidas por CNBC.
Esta liquidación masiva por parte del mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense genera inquietud en Washington sobre la estabilidad de los rendimientos a largo plazo, sobre todo en un contexto electoral y con los esfuerzos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, por duplicar las recompras de deuda pública de mayor plazo para contener las tasas de interés.
La histórica operación conjunta y las alternativas de financiación de Tokio
La magnitud de la crisis cambiaria obligó a un giro diplomático y operativo de gran calado. Parte de las operaciones de defensa del yen se ejecutaron de forma coordinada junto a Estados Unidos, mediante la venta de euros por parte de Washington. Esta acción conjunta constituyó la primera intervención combinada entre ambos países para respaldar a la moneda japonesa desde el año 2011, según detallan los registros de Reuters, o desde 1998 según los archivos de CNBC.

Para evitar futuras ventas masivas de deuda estadounidense que puedan tensionar el mercado de bonos norteamericano, Tokio y Washington recordaron la disponibilidad de una línea de liquidez de la Reserva Federal introducida durante la pandemia en 2020. Dicha facilidad de recompra permite a Japón captar fondos sin necesidad de deshacerse de sus Treasuries, aliviando la presión financiera sobre el banco central japonés.
A pesar del profundo calado de las operaciones, los analistas insisten en que la salud financiera del país no está en riesgo. El descenso refleja una acción política más que tensión financiera, subrayó Masahiko Loo, analista de State Street Investment Management, citado por CNBC, recordando que el remanente de las reservas sigue ofreciendo un margen operativo considerable para futuras actuaciones si la volatilidad regresa al mercado de divisas.
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