Los rebeldes hutíes capturaron la isla de Perim en el estrecho de Bab el-Mandeb, mientras los ataques con drones contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita obligaron a un cierre temporal, según informaron las agencias de noticias y los funcionarios gubernamentales el viernes 11 de septiembre de 2026.
La toma de posiciones clave en el mar Rojo por parte de los hutíes amenaza de forma directa las rutas comerciales y las exportaciones energéticas de Arabia Saudita, que se había visto obligada a depender de este corredor marítimo debido al cierre virtual del estrecho de Ormuz.
Las fuerzas hutíes consolidaron una rápida campaña militar que les permitió tomar el control de la isla de Perim, situada en el centro del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo. Cuatro fuentes del gobierno yemení confirmaron a Reuters que los combatientes hutíes alcanzaron la isla el viernes, un día después de haber capturado el puerto histórico de Mocha y la localidad costera de Dhubab según los reportes internacionales. Esta serie de avances provocó la aparente retirada de las fuerzas leales al gobierno yemení internacionalmente reconocido y respaldado por Riad.
El estrecho de Bab el-Mandeb funciona como una arteria comercial indispensable para el tránsito entre Europa y Asia. Las autoridades militares hutíes afirmaron a través de su portavoz, Yahya Saree, que la navegación permanece segura para la mayoría de los buques, aunque reiteraron la prohibición vigente para los barcos sauditas.
Ataques al oleoducto saudita y restricciones en el suministro de petróleo
En paralelo a los acontecimientos en el mar Rojo, la infraestructura energética de Arabia Saudita sufrió nuevos ataques. El ministerio de energía del reino confirmó el cierre temporal de su crítico oleoducto Este-Oeste el jueves, luego de que imágenes de satélite verificadas por Reuters mostraran columnas de humo en la zona al reportar las incidencias en el área. El gobierno saudita indicó que drones lanzados desde territorio iraquí impactaron la infraestructura, causando daños y un número indeterminado de heridos.
Las consecuencias sobre el mercado petrolero no se hicieron esperar. El suministro de crudo saudita cayó en 2,3 millones de barriles diarios durante el mes de agosto, situándose en 6 millones de barriles por día, el nivel más bajo registrado en más de tres décadas. La Agencia Internacional de Energía atribuyó esta caída parcial a las acciones dirigidas contra los buques que transitan por Bab el-Mandeb. Como resultado directo de estas presiones geopolíticas, los precios del crudo se mantuvieron cotizando por encima de los 100 dólares por barril al cierre de la semana según los datos de los mercados internacionales.

La tensión diplomática escaló tras las declaraciones emitidas en el marco del aniversario de los atentados del 11 de septiembre. El presidente estadounidense Donald Trump calificó públicamente a Irán como el world’s number one sponsor of terror
en un discurso oficial. En respuesta, el presidente iraní Masoud Pezeshkian replicó que tales acusaciones provienen de the same devils
involucrados en acciones militares previas en la región.
A pesar de la gravedad de los ataques con drones contra el territorio saudita, Riad optó por no responder militarmente de forma inmediata. La cancillería del reino informó que actuó de esta manera atendiendo a una solicitud directa del primer ministro de Irak. Como muestra de cooperación, un comandante militar iraquí fue destituido de su cargo después de que las investigaciones oficiales confirmaran que los drones utilizados contra el oleoducto saudita habían partido desde territorio iraquí según los comunicados emitidos en Bagdad.
Mientras tanto, los preparativos diplomáticos continúan en marcha. Irán confirmó que representantes de su gobierno, junto con delegados de Irak y de los estados árabes del Golfo, se reunirán en Omán para debatir la seguridad de las rutas comerciales en el estrecho de Ormuz, mientras las fuerzas del gobierno yemení evalúan los pasos siguientes para intentar recuperar el control de la costa perdida en medio de la escalada en el mar Rojo.
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