El tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz ha recuperado cerca del 98% de sus volúmenes previos al conflicto, según estimaciones de bancos de inversión. A pesar de este repunte en las exportaciones de Oriente Próximo, el crudo Brent se mantiene por encima de los 100 dólares por barril debido a unas refinerías globales con inventarios mínimos.
El estrecho de Ormuz vuelve a registrar un trasiego de barcos que roza las cifras anteriores a los enfrentamientos en la región. Las arterias de exportación energética de Oriente Próximo experimentan un flujo renovado, aliviando temporalmente una vía marítima que ha mantenido en vilo a los mercados internacionales desde finales de febrero.
El repunte del tráfico marítimo en Ormuz según los analistas financieros
Los cálculos difundidos por los analistas del banco estadounidense JP Morgan sitúan el rebote de los envíos en unos 17,5 millones de barriles diarios, lo que equivale al 98% del volumen gestionado por la zona antes de la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Por su parte, la firma de análisis Vortexa sitúa los envíos de crudo en máximos de seis meses, alcanzando los 14 millones de barriles al día.
En la misma línea, la entidad Goldman Sachs cifra las exportaciones totales de los países del golfo Pérsico —ya sea a través de Ormuz o mediante oleoductos alternativos— en más de 23 millones de barriles diarios durante la última semana de septiembre, igualando el promedio registrado durante todo el año 2025. Una parte importante de este incremento se debe a la actividad de barcos que navegan con los transpondedores apagados, conocidos como la flota en la sombra, un fenómeno que ha obligado a los analistas a supervisar la actividad comercial mediante imágenes de satélite.

La resistencia de las exportaciones de Arabia Saudí
La prueba más clara del cambio de tendencia en el estrecho es la evolución de las exportaciones saudíes. A pesar del cierre durante dos semanas del único oleoducto disponible para sortear el paso marítimo, Riad logró redirigir su producción hacia la ruta clásica por el puerto de Ras Tanura y mediante transferencias directas de buque a buque.
Las estimaciones de Goldman Sachs señalan que las ventas al exterior de Arabia Saudí se duplicaron con creces en septiembre, situándose en los 11,6 millones de barriles diarios y superando la media del año pasado. Semejante impulso ha propiciado que los envíos globales desde la región queden únicamente un 11% por debajo de los registros anteriores a las hostilidades, una recuperación notable para una región que sigue en guerra.
Por qué el precio del crudo Brent se mantiene por encima de los 100 dólares
A pesar del aumento en el volumen físico de petróleo que cruza la zona, el mercado financiero continúa aplicando una prima de riesgo elevada. La cotización del crudo Brent se mantiene firmemente por encima de los 100 dólares por barril, ya que los inversores recelan de una posible nueva escalada militar que dañe las infraestructuras energéticas de los países del Golfo.
«Las exportaciones mejoran, pero el sentimiento no.»
John Evans, analista de PVM Oil Associates
Dicho especialista señala que los precios tardarán en descender hasta que el mercado compruebe al menos una consolidación de este incremento exportador durante uno o dos ciclos comerciales adicionales. A este factor psicológico se suma una realidad logística: las refinerías internacionales llegan al invierno del hemisferio norte con existencias mínimas tras meses de reducción de la oferta efectiva y el vaciado drástico de inventarios globales.
Inventarios mundiales bajo mínimos y costes logísticos disparados
Los datos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA) recopilados por PVM muestran que las existencias mundiales disminuyeron a un ritmo medio de 3,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre del año. Las reservas flotantes también han sufrido un desplome severo, pasando de 145 millones de barriles en abril a unos 88 millones, mientras que en los mercados de Asia el volumen se redujo desde los 40 hasta los 17 millones de barriles.
Esta escasez acumulada empuja a las refinerías a competir activamente por cada barril disponible para reconstruir sus reservas, manteniendo la demanda física en cotas muy altas. Paralelamente, los costes logísticos extraordinarios —con fletes que superan el millón de dólares diarios— impiden que la mayor fluidez del crudo se traduzca en abaratamiento en los surtidores.
Mientras el mercado mundial del petróleo se encamina hacia un frágil equilibrio, la recuperación del tránsito energético por el estrecho de Ormuz deja expuesta la estrategia de Teherán, que se arriesga a perder su principal palanca de presión frente a Occidente si la industria demuestra una capacidad permanente para operar bajo riesgo persistente.
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