Se ha observado una tendencia de profesionales que están cambiando su rumbo laboral hacia la carrera jurídica. Esta transición responde, en gran medida, a la significativa brecha salarial existente entre el ejercicio de la abogacía y la continuación de estudios en programas de doctorado.
Como ejemplo de esta disparidad, se destaca que la diferencia de ingresos entre un abogado y un estudiante de doctorado puede ser superior a cinco veces desde el primer año, incluso en aquellos casos donde el estudiante ha sido seleccionado para el programa DC1.
