El 13 de mayo de 2026, los principales índices bursátiles de Estados Unidos, el S&P 500 y el Nasdaq, alcanzaron nuevos máximos históricos.
Este crecimiento fue impulsado principalmente por un repunte en las acciones de empresas de chips, el cual permitió que el Nasdaq llegara a niveles récord de cierre.
Tras este rally impulsado por el sector tecnológico, los futuros del S&P 500 se mostraron prácticamente sin cambios.
En paralelo, se registró una caída en el mercado de bonos. Este descenso responde a un incremento en la inflación, factor que ha reforzado las expectativas sobre posibles subidas de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
