El crecimiento de África podría superar al de Asia por primera vez en 2026, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), a medida que la población del continente continúa aumentando rápidamente.
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Se prevé que algunos países, como Guinea, experimenten un crecimiento a doble dígito, mientras que el crecimiento promedio en el África subsahariana alcanzará el 4,6 por ciento.
Durante el mismo período, según el último informe de perspectivas económicas del FMI, las economías combinadas de Asia se desacelerarán hasta alrededor del 4,1 por ciento.
Los analistas señalan que la principal ventaja de África reside en su juventud, que está creciendo más rápido que en otras regiones, pero que necesita inversión para alcanzar su potencial económico.
Aumento de la población
Para 2050, uno de cada cuatro habitantes del mundo será africano, según la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), el banco de desarrollo de Francia.
En su revisión anual de los principales indicadores macroeconómicos de África, publicada este mes, la AFD señaló una creciente fuerza laboral y un fuerte potencial de innovación y creatividad.
Al mismo tiempo, Europa está entrando en un invierno demográfico y podría perder el 20 por ciento de su población en edad de trabajar en los próximos 25 años, mientras que China registró su tasa de natalidad más baja el año pasado.
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El norte de África y el África austral están experimentando una transición demográfica, con tasas de natalidad en descenso en Sudáfrica y Marruecos.
Las tasas de natalidad siguen siendo altas en África Oriental, incluidos Etiopía, Kenia y Uganda. El África Occidental, y particularmente el Sahel, tiene actualmente las tasas de fertilidad más altas del mundo.
Una fertilidad muy alta puede perjudicar la economía. Ruanda y Malawi han reducido la fertilidad a 3,6 hijos por mujer a través de programas de planificación familiar, según datos de la publicación de la AFD.
El empleo, una prioridad
El dividendo económico se produce cuando la fertilidad disminuye después del crecimiento de la población, según la AFD, cuando hay proporcionalmente menos niños que mantener y una gran generación nacida durante un auge alcanza la edad de trabajar.
Para beneficiarse, los países deben invertir en educación, crear empleos decentes y alejarse de las economías informales que dejan a los jóvenes en un trabajo precario.
Los países europeos tienen interés en seguir contribuyendo con financiación a África porque la salud económica del continente es importante para las economías europeas, añadió la AFD.
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Sin embargo, la ayuda pública al desarrollo ha disminuido considerablemente en Europa y el proyecto de presupuesto de Francia para 2026 incluye nuevos recortes.
“Debemos pasar de una lógica de ayuda que se entiende mal y a veces se rechaza a una lógica de inversión, de alta calidad, solidaria y sostenible, que cree lazos sociales e integre las cuestiones climáticas y el crecimiento económico, con el fin de crear empleo”, declaró a RFI Rémi Rioux, director general de la AFD.
La presidencia francesa del G7 en 2026 podría ayudar a crear “un nuevo marco y una arquitectura potente para la financiación del desarrollo”, añadió.
Esta noticia ha sido adaptada de la versión original en francés por Alexis Bedu de RFI.
