La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) ha advertido que las intensas lluvias, combinadas con el descenso de las temperaturas, están provocando un retraso en la polinización de los pólenes de invierno y un aumento de la humedad ambiental.
Esta combinación de factores podría resultar en una primavera especialmente complicada para las personas alérgicas al polen y en un empeoramiento de los síntomas en pacientes asmáticos, según la Seaic.
El fenómeno conocido como ‘efecto lavado’ explica este cambio en el calendario de alergias. Las lluvias intensas arrastran el polen de las plantas, eliminándolo temporalmente de la atmósfera y frenando la liberación de pólenes de especies como las cupresáceas, incluyendo los cipreses, cuya polinización normalmente comienza a finales de enero.
Según el Dr. Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Seaic, aunque este efecto y las bajas temperaturas frenan la polinización, cuando el clima se estabilice, los niveles de polen podrían aumentar rápidamente. Esto anticipa una primavera con una concentración de polen más alta de lo habitual, lo que representará un desafío mayor para los pacientes alérgicos.
