«¿Dónde están las jeringas de Ozempic y todos esos malos citas de Tinder?» La presentadora de TV y podcast Amanda Romare ha sido el centro de atención en los medios suecos esta semana, con críticas que van desde lo «brutal» hasta lo «autocomplaciente». Mientras algunos la alaban como una «narradora auténtica», otros señalan que su programa Sommar en la SVT (la cadena pública sueca) pecó de superficial y hasta de «autobiográfico en exceso».
Según el crítico Kristofer Ahlström, columnista de Göteborgs-Posten, Romare «acertó de lleno» al exponer los peores aspectos de la temporada de Sommar, pero también dejó al descubierto sus propias carencias. «Ella misma es parte del problema», escribió Ahlström, refiriéndose a cómo la presentadora mezcló temas personales —como sus citas fallidas en Tinder y su obsesión con las jeringas de Ozempic— con entrevistas a invitados. «No todo puede ser sobre Amanda», sentenció.
El diario Dagens Nyheter profundizó en la misma línea: «Romare debería dejar de hablar tanto de sí misma». Su crítica, firmada por el periodista Kristoffer Ahlström (el mismo autor del artículo en Göteborgs-Posten), señala que el formato de Sommar —un clásico sueco de verano con invitados famosos— se vio opacado por la autoficción de la conductora. «En lugar de profundizar en los temas, terminó contando anécdotas sobre su vida privada», aseguró la publicación.
No todos fueron tan duros. Ystads Allehanda destacó en su reseña que Romare es una «narradora genuina», pero añadió que el programa «necesitaba unos cuantos episodios más para llegar al fondo». «Su estilo es fresco y cercano, pero a veces se queda en lo superficial», explicó el crítico. Mientras, Expressen fue directo: «¿Qué estás haciendo conmigo, Amanda?» —una pregunta retórica que resume el malestar de algunos espectadores ante el tono confessional de la presentadora.

La polémica también llegó a HD – Nyheter Dygnet Runt, donde un editorial tituló: «Romare debería dejar de hablar de sí misma«. «El problema no es que hable de su vida, sino que lo haga en un programa que debería ser sobre otros», argumentó el texto. La crítica coincide en un punto: mientras algunos ven en Romare una figura innovadora en la televisión sueca, otros la consideran un ejemplo de cómo el selfie culture está invadiendo hasta los espacios más tradicionales.
Lo cierto es que Sommar sigue siendo uno de los programas más vistos de la SVT en verano, pero las reseñas de esta temporada reflejan una división clara: ¿es Romare una voz fresca para la televisión sueca o un caso de autocomplacencia en un formato que ya no sabe reinventarse?
