Anthropic era prometedor, pero OpenAI parece ser la mejor opción.
Amazon está negociando una inversión masiva de 10 mil millones de dólares en el creador de ChatGPT, según informan The Information y el Financial Times. A cambio, Sam Altman abriría las puertas a sus chips Trainium y a su nube AWS. Un acuerdo que parece un matrimonio por conveniencia, y una infidelidad a la vista.
El gigante del comercio electrónico quiere su parte del pastel
Las conversaciones comenzaron en octubre, justo cuando OpenAI completaba su reestructuración y aliviaba la presión de Microsoft. ¿Una coincidencia? Probablemente no.
Amazon propondría inyectar al menos 10 mil millones de dólares en OpenAI, impulsando su valoración por encima de los 500 mil millones. Sin embargo, el cheque es solo la punta del iceberg. El verdadero desafío reside en la adopción masiva de los chips Trainium de Amazon y un mayor uso de las capacidades de la nube de AWS.
“ChatGPT sigue siendo percibido como el Kleenex de la IA”, analiza Anshel Sag, analista de Moor Insights & Strategy. “Si OpenAI utiliza tu hardware a gran escala, es una enorme validación”.
Para Amazon, conseguir a este cliente es un punto de inflexión. A pesar de su posición de liderazgo mundial en la nube, AWS tiene dificultades para establecerse como un actor principal en la IA generativa. Microsoft aseguró a OpenAI desde el principio. Google ha construido Gemini sobre su propio ecosistema. Amazon, por su parte, ha pasado años tratando de vender sus chips a un mercado escéptico.
8 mil millones en Anthropic, 10 mil millones en OpenAI: Amazon juega con dos cartas
Lo más interesante es que Amazon ya ha invertido 8 mil millones de dólares en Anthropic, el principal rival de OpenAI, fundado por antiguos empleados de Sam Altman.
Jeff Bezos y Andy Jassy claramente no están poniendo todos sus huevos en la misma cesta. Al posicionarse junto a los dos líderes de la IA generativa, el gigante de Seattle se asegura un lugar en la mesa, independientemente del resultado de la batalla. ¿Una estrategia cínica o una visión pragmática? Probablemente ambas.
Para OpenAI, el interés es igualmente evidente: diversificar sus fuentes de potencia de cálculo y reducir su dependencia de Microsoft. La reestructuración de octubre eliminó la cláusula de derecho de tanteo que vinculaba a la empresa con su socio histórico. Sam Altman ahora puede jugar con los gigantes entre sí.
“OpenAI está tratando de asegurar la mayor cantidad de potencia de cálculo posible, de la mayor cantidad de proveedores posible”, resume Anshel Sag.
Los chips Trainium: la verdadera batalla
En el corazón de las negociaciones, un importante desafío tecnológico.
Nvidia reina como el amo absoluto en el mercado de las GPU para el entrenamiento de modelos de IA. Sus chips son tan demandados que la empresa elige a sus propios clientes. Amazon, con sus Trainium, ha estado intentando erosionar este monopolio durante años, sin mucho éxito.
AWS acaba de implementar su nueva generación Trainium3 en varios centros de datos, con una expansión prevista para principios de 2026. La empresa afirma que sus chips ofrecen una mejor relación rendimiento-precio que Nvidia para ciertas cargas de trabajo. Pero le falta algo esencial: la credibilidad de un cliente estrella.
OpenAI podría cambiar eso.
Si el creador de ChatGPT valida públicamente los Trainium como “suficientemente buenos”, sería una señal fuerte enviada a todo el mercado empresarial. El problema es que Nvidia dispone de enormes bibliotecas de software que permiten a los equipos empezar rápidamente. Amazon aún no tiene esa madurez.
La economía circular de la IA: el gusano en la fruta
Aquí es donde el acuerdo se vuelve preocupante.
Amazon invierte 10 mil millones de dólares en OpenAI. OpenAI utiliza ese dinero para comprar chips y alquilar servidores… a Amazon. El círculo se cierra. Este esquema “circular” no está aislado: SoftBank y Oracle ya han desembolsado 400 mil millones de dólares entre los dos para construir centros de datos destinados a OpenAI.
“Hay mucha economía circular en este momento”, observa Anshel Sag. “Las empresas quieren potencialmente beneficiarse de la relación más allá de un simple compromiso comercial. Al hacer estas inversiones financieras, aumentan intrínsecamente el riesgo”.
Charles Fitzgerald, inversor en infraestructura en la nube y antiguo empleado de Microsoft, va más allá. Según él, OpenAI simplemente no tiene el efectivo para cumplir con los 38 mil millones de dólares en compromisos de nube ya firmados con Amazon, y mucho menos con los billones de contratos de infraestructura anunciados por todas partes.
La paradoja es que, a pesar de una valoración estratosférica, OpenAI sigue perdiendo más de lo que gana. Alrededor de 12 mil millones de dólares por trimestre, según los últimos documentos de Microsoft.
Microsoft mantiene las llaves del reino
No se equivoquen: esta asociación entre Amazon y OpenAI tiene sus límites.
Microsoft conserva la exclusividad en la comercialización de los modelos más avanzados de OpenAI a través de su nube de desarrolladores. Y esto, hasta la década de 2030. Amazon no podrá ofrecer GPT-5 o sus sucesores a sus clientes de AWS. Un detalle que lo cambia todo.
Las dos empresas exploran, sin embargo, otras vías de colaboración. OpenAI podría ayudar a Amazon a optimizar su mercado, siguiendo el modelo de las asociaciones ya establecidas con Etsy, Shopify o Instacart. Una versión empresarial de ChatGPT destinada a los equipos de Amazon también está sobre la mesa.
En cuanto a la integración de ChatGPT en las funciones de compra que Amazon está desarrollando para sus aplicaciones, las negociaciones aún no han resuelto este punto delicado.
El preludio a la IPO del siglo
Este acuerdo se inscribe en una estrategia más amplia.
OpenAI está preparando una salida a bolsa que podría valorar a la empresa en 1 billón de dólares, con una posible presentación ante los reguladores estadounidenses a partir del segundo semestre de 2026. Cada nueva asociación, cada nueva ronda de financiación, construye un bloque adicional hacia este monumento financiero.
Para Amazon, la inversión representa un billete de entrada al capital antes de que los precios se disparen. Para OpenAI, es una nueva fuente de potencia de cálculo y efectivo en un contexto de quema de capital vertiginosa.
La pregunta sigue siendo si este modelo económico, recaudar miles de millones para reinvertirlos inmediatamente en infraestructura, es viable a largo plazo. O si es un gigantesco juego de póquer donde todos apuestan con la esperanza de que la música no pare.
Por ahora, Amazon parece dispuesto a jugar.
Fuentes: The Information, Financial Times
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