El océano aún esconde muchos secretos, y a veces las criaturas más pequeñas o simples revelan las pistas más importantes sobre la vida. Los científicos han creído durante mucho tiempo que los animales complejos, como los humanos, evolucionaron a través de un proceso gradual que moldeó nuestros cuerpos a lo largo de cientos de millones de años. Sin embargo, el momento exacto en que apareció el plano para construir un cuerpo similar al humano sigue siendo un misterio. El estudio sugiere que parte de ese plano podría existir ya en una criatura que no se parece en nada a nosotros: la anémona de mar.
Estos animales marinos blandos viven adheridos a las rocas en el lecho marino y carecen incluso de cerebro. A pesar de esta simplicidad, los investigadores afirman que parecen utilizar un mecanismo de desarrollo que se asemeja al que utilizan los humanos durante el crecimiento temprano. Si esta observación se confirma, podría situar los orígenes de nuestro plan corporal mucho más atrás en la historia evolutiva de lo que se pensaba.
¿Qué descubrieron los científicos sobre la evolución temprana de los animales
Las anémonas de mar no se parecen exactamente a parientes lejanos de los humanos. Como informa la investigación de ScienceDaily, titulada ‘600-million-year-old body blueprint found in sea anemones‘, pertenecen a un grupo de animales llamados cnidarios, que incluye medusas y corales. Estas criaturas suelen tener cuerpos dispuestos alrededor de un punto central. Imaginen una estructura circular con tentáculos que se extienden hacia afuera. Los humanos somos muy diferentes. Pertenecemos a un grupo grande de animales conocidos como bilaterios. Estos animales tienen lados izquierdo y derecho claramente definidos, junto con un frente y una parte posterior. Nuestros dos brazos, dos piernas y dos ojos reflejan este patrón.
Durante años, los biólogos han tratado a estos dos grupos como ramas muy separadas del reino animal. Científicos de la Universidad de Viena han encontrado recientemente evidencia que sugiere que las anémonas de mar utilizan un truco de desarrollo que se asemeja mucho a uno utilizado por los animales bilaterios.
Las señales moleculares que guían el desarrollo del cuerpo
Construir un cuerpo dentro de un embrión no es aleatorio. Las células necesitan instrucciones que les indiquen dónde están y en qué deben convertirse. Aquí es donde entran en juego las moléculas conocidas como proteínas morfogenéticas óseas, o BMP.
Las BMP actúan como pequeños mensajeros. Envían señales que guían a las células en desarrollo y ayudan a determinar qué tipo de tejido deben formar esas células. La piel, los órganos y partes del sistema nervioso dependen de estas instrucciones.
En términos sencillos, la fuerza de las señales de BMP cambia a lo largo del cuerpo en desarrollo. Niveles más bajos pueden ayudar a formar el sistema nervioso central. Niveles moderados pueden contribuir a órganos como los riñones. Niveles más altos influyen en la formación de tejidos externos.
Científicos descubren el papel de Chordin en la estructura del cuerpo
El equipo de investigación de Viena se centró en otra molécula llamada Chordin. Chordin actúa como una especie de regulador de las señales de BMP. Puede bloquearlas en ciertas áreas mientras las transporta a otras. Los científicos a veces describen este movimiento como “transporte de BMP”. Este proceso de transporte ayuda a crear el gradiente que da forma al cuerpo durante el desarrollo. Curiosamente, el mecanismo aparece en animales que no están estrechamente relacionados. Las ranas lo utilizan. Las moscas también. Los peces, curiosamente, no parecen depender de él de la misma manera.
Debido a que aparece en especies muy distantes, algunos científicos sospechan que el transporte de BMP puede ser extremadamente antiguo. Lo sorprendente es que las anémonas de mar parecen utilizar un sistema similar. Los investigadores observaron que la Chordin en las anémonas de mar puede mover las señales de BMP de una manera que ayuda a dar forma a su eje corporal. Ese descubrimiento sugiere que el mecanismo podría preceder a la división evolutiva entre cnidarios y bilaterios.
