Neuronas humanas juegan a Doom en un chip: el avance de Cortical Labs

by Editor de Tecnologia

Que células cerebrales humanas hayan aprendido a jugar a un videojuego, específicamente el clásico Doom, puede sonar a exageración, pero existe un avance real detrás de este logro. La demostración ha sido llevada a cabo por Cortical Labs, la compañía australiana que en 2022 ya había logrado que neuronas cultivadas jugaran a Pong.

La novedad ahora radica en dos aspectos. En primer lugar, el sistema ha evolucionado de Pong a Doom, un entorno mucho más complejo, tridimensional y dinámico. En segundo lugar, la empresa asegura haber resuelto parcialmente el desafío de la interfaz: cómo traducir un videojuego moderno a señales eléctricas comprensibles para una red de neuronas vivas alojada en un chip.

El dispositivo utilizado es el CL1, que Cortical Labs comercializa como el primer “ordenador biológico programable”. En esencia, combina neuronas humanas cultivadas en un medio nutritivo con un chip de silicio capaz de enviar y recibir impulsos eléctricos, manteniendo activa esta red celular durante meses.

Según la compañía, en esta ocasión no fue necesario invertir años de trabajo manual como ocurrió con Pong. El salto a este nuevo entorno 3D fue completado en aproximadamente una semana por el desarrollador independiente Sean Cole, utilizando Python y la API pública del sistema, lo que Cortical Labs presenta como evidencia de que la plataforma está comenzando a ser utilizable por terceros.

El número de neuronas también ha disminuido en comparación con el experimento anterior. Mientras que la demostración de Pong mencionaba más de 800.000 células, en esta nueva prueba se citan unas 200.000 neuronas humanas integradas en el chip. El resultado supera el azar, pero aún está lejos del rendimiento humano.

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No es un cerebro gamer

Es importante moderar las expectativas sobre un mini cerebro gamer completamente autónomo. La propia arquitectura descrita por Cortical Labs y por el repositorio de Sean Cole deja claro que existe una cantidad considerable de software convencional involucrado: el videojuego, la lógica de entrenamiento, partes del sistema de recompensa y varios modelos operan fuera del tejido biológico.

El sistema, concretamente, es un circuito híbrido donde una capa biológica responde a estímulos eléctricos y esas respuestas se traducen en acciones dentro del juego a través de una infraestructura digital convencional.

Sin embargo, el objetivo final de este hallazgo no se centra en los videojuegos. Cortical Labs vende el CL1 como una herramienta para la investigación biomédica, el estudio del aprendizaje neuronal, pruebas farmacológicas y posibles aplicaciones futuras en el control de sistemas físicos. New Scientist incluso menciona el ejemplo de brazos robóticos, un campo de aplicación mucho más serio que el mero meme de Doom.

Parte del sistema de células humanas.

Parte del sistema de células humanas. Cortical Labs

La cuestión ética también permanece abierta. Ya con DishBrain, el sistema de 2022, surgieron debates sobre la conciencia, el sufrimiento y el lenguaje grandilocuente de la inteligencia biológica sintética. Con el CL1, estas interrogantes no desaparecen, aunque los expertos insisten en que no estamos ante algo parecido a una mente consciente.

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