La reconocida actriz y activista, Anne-Marie Johnson, ha causado revuelo en redes sociales al exhibir mensajes en su jardín en contra de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Las pancartas, que incluyen frases como “’f*** ICE” y “resistir al fascismo”, incluso comparan a los agentes federales con la Gestapo.
Imágenes que circulan en línea muestran a la actriz instalando las pancartas frente a su lujosa residencia, utilizando un taladro y tijeras de podar. Según The Daily Mail, se le vio conversando con una vecina al respecto poco después.
La exhibición sorprendió a los vecinos, generando reacciones que van desde la indignación y la confusión hasta el apoyo al derecho de Johnson a expresar sus opiniones políticas. El incidente ha reavivado el debate sobre la aplicación de la ley, las protestas por los derechos civiles y el uso de la propiedad privada para manifestar posturas políticas, un tema particularmente relevante en Los Ángeles y otras ciudades de California, donde la actividad de ICE ha aumentado en los últimos meses.
Johnson, conocida por sus papeles en series como “What’s Happening? Now!”, “Girlfriends” e “In The Heat of The Night”, tiene una larga trayectoria de compromiso cívico, habiendo ocupado puestos de liderazgo en organizaciones de la industria y en la comunidad, y defendiendo públicamente causas relacionadas con la justicia racial y la defensa de los derechos civiles.
En California, los propietarios tienen generalmente amplias libertades para exhibir señales políticas no comerciales en su propiedad privada, siempre que cumplan con las normas de tamaño y seguridad, así como con las regulaciones de las asociaciones de propietarios. Expertos legales señalan que estas protecciones amparan la libertad de expresión, incluso cuando las señales son controvertidas, aunque las expresiones que incluyan insultos explícitos o amenazas de violencia podrían perder esa protección legal.
Para algunos vecinos, la sorpresa no radicó tanto en el mensaje en sí, sino en la visibilidad y la franqueza del gesto, un recordatorio de que la protesta, en la era de las redes sociales, puede manifestarse en cualquier lugar, incluso en una tranquila calle residencial.
