Cuba enfrenta una profunda crisis energética marcada por apagones de más de 20 horas diarias y desconexiones totales del Sistema Eléctrico Nacional. La escasez de combustible importado, la obsolescencia de sus centrales termoeléctricas y las sanciones de Estados Unidos han llevado a los ciudadanos a improvisar costosas soluciones de respaldo, mientras expertos advierten sobre las graves consecuencias psicológicas de la inestabilidad eléctrica.
La profunda crisis energética que sufre Cuba ha dejado de ser únicamente un desafío técnico o económico para convertirse en un problema de salud pública
.
Impacto en la salud mental y la vida cotidiana bajo los cortes
La imprevisibilidad de la red eléctrica somete a los ciudadanos a un desgaste constante. La rutina diaria ya no gira en torno al trabajo o el descanso, sino a la disponibilidad intermitente del servicio.
Junto a la doctora Zoylen Fernández-Fleites, el psicólogo realizó un estudio en 2025 enfocado en residentes en Cuba. Los resultados revelaron porcentajes alarmantes de malestar psicológico en los 415 adultos evaluados. El análisis documentó que se detectaron síntomas clasificados en el rango extremadamente severo: un 55,4 por ciento para depresión, un 66 por ciento para ansiedad y un 65,8 por ciento para estrés. La necesidad de reorganizar permanentemente horarios de sueño y comidas genera un agotamiento acumulativo.
El colapso del Sistema Eléctrico Nacional y el déficit de combustible
La crisis responde a factores estructurales e internacionales. Según datos del Ministerio de Energía y Minas, Cuba consume anualmente toneladas de combustibles, pero solo produce una fracción. La falta de divisas impide importar el crudo necesario para alimentar las centrales, un problema agravado por la obsolescencia de las siete termoeléctricas del país, de factura soviética y con más de cuatro décadas de antigüedad afectadas por un déficit crónico de inversión y mantenimiento.
A este escenario se suman nuevas presiones geopolíticas. El 29 de enero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, declarando una emergencia nacional respecto a Cuba y fijando aranceles secundarios a cualquier entidad que suministrara petróleo a la isla. En junio de ese mismo año, la administración sancionó directamente a la petrolera estatal CUPET y excluyó a Cuba de las licencias comerciales para el petróleo iraní, privando al país del respaldo energético de aliados tradicionales.
El impacto operativo ha sido devastador. La central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, sufrió una avería imprevista que la obligó a salir del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), desencadenando una caída total con cero cobertura energética nacional
declarada por la Unión Eléctrica. El Gobierno debió paralizar la actividad laboral estatal no esencial y el 8 de julio registró un déficit histórico de generación de 2.341 megavatios.
La pesada factura en dólares para la economía doméstica
Ante la incapacidad estatal de garantizar el suministro, los hogares cubanos sostienen su día a día mediante un mercado paralelo de equipos de respaldo que resulta prohibitivo para la mayoría. La escasez ha disparado la demanda de ventiladores recargables, inversores, baterías de litio y paneles solares particulares.

Un reportaje de The New York Times ilustró cómo las calles de La Habana sobreviven mediante una infraestructura energética ciudadana improvisada: triciclos eléctricos con paneles solares en los techos, generadores a gas natural y acumuladores para mantener electrodomésticos básicos encendidos al margen de la red oficial.
Inversiones necesarias y perspectivas gubernamentales
Rehabilitar por completo el sistema eléctrico nacional requiere una inyección masiva de recursos. El consultor independiente Emilio Romero cifró en una cuantiosa suma la inversión indispensable para reflotar el SEN, una cifra que el director general de electricidad del Ministerio de Energía y Minas, Lázaro Guerra, calificó de no disparatada.

Como alternativa a largo plazo, el Ejecutivo impulsa un plan para habilitar con cooperación china parques solares hacia el futuro, alcanzando una capacidad instalada orientada a reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.
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