Arabia Saudita está acelerando su expansión en la adquisición de minerales críticos – cobre, litio y níquel – como parte de su estrategia para diversificar su economía más allá del petróleo y desarrollar cadenas industriales para la producción de vehículos eléctricos y baterías. América Latina ha captado una atención especial en esta estrategia, debido a sus abundantes yacimientos y su capacidad minera instalada, en un contexto global donde la transición energética está reconfigurando el poder en torno a las materias primas estratégicas.
Esta iniciativa saudí se desarrolla en un escenario competitivo, con la presencia de potencias como Estados Unidos y China, todas buscando asegurar el suministro de estos minerales, considerados ahora prioritarios tanto para la economía como para la seguridad nacional. En este contexto, las conversaciones mantenidas con la estatal chilena Codelco reflejan la intensa competencia por el acceso a la producción, la tecnología y la generación de valor agregado, mientras Riad busca posicionarse como un centro industrial clave en el sector de la electrificación.
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Chile, el país latinoamericano en el punto de mira de Arabia Saudita para dominar el mercado del cobre y litio
Según información de Click Petroleo e Gas (CPG), Chile es el principal foco de la inversión saudí. En enero de 2025, Máximo Pacheco, presidente de Codelco, confirmó que la minera estatal estaba en conversaciones con autoridades saudíes y con Manara Minerals –un vehículo de inversión vinculado a Ma’aden y al fondo soberano PIF– para explorar posibles colaboraciones en el sector del cobre. Esta señal es significativa, dado que Codelco es el actor central en la producción de cobre chilena y sus negociaciones marcan el rumbo de los acuerdos con impacto a nivel nacional.
En lo que respecta al litio, las autoridades mineras saudíes declararon en 2024 que Manara estaba evaluando “opciones” de inversión en la producción de litio en Chile, lo que confirma que su interés no se limita al cobre. Si bien Perú no se descarta como posible destino de la inversión saudí en minería o energía, la estrategia específica de “cobre y litio para dominar el mercado” se centra principalmente en la relación Arabia Saudita-Chile, tal como lo indican informes de Reuters y otros análisis sectoriales.
¿Cómo se materializaría la inversión saudí en Chile?
La inversión en Chile se perfila como una serie de alianzas y coinversiones en proyectos de cobre –participación en iniciativas, financiamiento y cooperación tecnológica–, en lugar de una adquisición inmediata de activos ya operativos. Reuters informó que los contactos incluyeron al ministro saudí de minería y a representantes de Manara, con un enfoque en “crear valor” a través de la colaboración, incluso incorporando tecnologías avanzadas para las operaciones mineras.
En el ámbito del litio, el interés saudí se vincula con su ambición de procesar minerales y desarrollar capacidades industriales. Chile se presenta como un proveedor natural debido a sus reservas y proyectos en desarrollo. Paralelamente, Chile avanza en su propia agenda para aumentar el rol del Estado en el sector del litio (por ejemplo, a través de la asociación Codelco-SQM aprobada por el regulador de competencia chileno), lo que hace más probable que los nuevos capitales extranjeros entren a través de asociaciones estructuradas y no solo mediante adquisiciones directas.
El impacto económico para Chile sería doble: financiamiento para la expansión (en un sector que requiere grandes inversiones y plazos prolongados) y diversificación de socios hacia Oriente Medio, reduciendo la dependencia de un número limitado de compradores o procesadores. A nivel macroeconómico, mayores inversiones sostendrían el empleo y las cadenas de valor (servicios, tecnología, logística) y podrían impulsar agendas de valor agregado –como una mayor refinación o capacidades industriales asociadas– en un contexto donde Chile busca capturar más ingresos y soberanía en los minerales críticos.
Implicaciones geopolíticas de la estrategia saudí
La entrada de Arabia Saudita en la minería latinoamericana se interpreta como parte de una estrategia de seguridad de suministro: asegurar el acceso a los minerales necesarios para su industria nacional de baterías, vehículos eléctricos y metalurgia avanzada. Reuters ha documentado que Arabia Saudita ha firmado acuerdos multimillonarios en minería y metales para consolidar su transformación productiva, lo que refuerza la idea de que sus movimientos externos (como en Chile) responden a una política de Estado, y no a iniciativas aisladas.
Para América Latina, el interés saudí añade un nuevo actor a la competencia global, aumentando el poder de negociación –pero también la presión– sobre los países que concentran reservas de cobre y litio. En el caso chileno, las conversaciones con Codelco demuestran que el eje de la disputa ya no se centra únicamente en “quién compra”, sino también en quién financia, participa, transfiere tecnología y captura las etapas de mayor valor de la cadena.
Otros países de América Latina en el radar de Arabia Saudita
Además de Chile, Arabia Saudita está ampliando su presencia en Brasil, manteniendo vínculos financieros y de infraestructura con Guyana a través del Saudi Fund for Development y también mostrando interés en Perú, tanto en el sector minero como en el energético.
- Chile: conversaciones Codelco–Arabia Saudita en cobre; opciones de inversión en litio evaluadas por Manara.
- Brasil: Manara completó una inversión de aproximadamente US$2.5 mil millones para adquirir el 10% de Vale Base Metals.
- Guyana: préstamos por US$150 millones del Saudi Fund for Development para proyectos de vivienda/transporte; anuncios de mayor cooperación.
- Perú: acuerdo para la cooperación y las inversiones mineras (a través de canales oficiales) y expansión energética vinculada a Peru LNG (MidOcean/Aramco).
