Una tripulación aérea australiana llevó a cabo una inusual misión de rescate en pleno invierno antártico para trasladar a un ciudadano estadounidense desde una base en la Antártida hasta un hospital en Nueva Zelanda, según informaron las autoridades. La operación se ejecutó en respuesta a una solicitud urgente de asistencia, de acuerdo con la declaración emitida por la compañía Skytraders, propietaria del jet y contratada por la División Antártica Australiana (AAD).
Una compleja operación en el invierno antártico
El vuelo se realizó en un avión Airbus A319 Long Range con el distintivo de llamada Snowbird 1. La aeronave despegó desde la ciudad australiana de Hobart con destino a la Estación McMurdo de Estados Unidos en la Antártida. El vuelo duró cinco horas y treinta minutos antes de aterrizar en el aeródromo Phoenix, ubicado en la plataforma de hielo Ross, en condiciones de total oscuridad y con temperaturas extremadamente bajas.
Desafíos meteorológicos y límites de la aeronave
La misión enfrentó múltiples dificultades técnicas y meteorológicas debido a la época del año. Según la copiloto del vuelo, Louise Robertson, las condiciones estuvieron al límite de las capacidades de la aeronave especializada. La tripulación operó en lo que se conoce como crepúsculo náutico, un período de oscuridad casi total combinado con un frío extremo que alcanzó los menos 43 grados Celsius y vientos de unos 8 nudos, lo que incrementó significativamente la sensación térmica.


Los planes iniciales de vuelo debieron ser aplazados veinticuatro horas debido a una tormenta de nieve que impidió el acceso del personal de tierra a la pista de aterrizaje de nieve compactada. Ingenieros y un equipo de diseño debieron configurar previamente el avión en un plazo de veinticuatro horas, instalando una camilla en la parte posterior. Por su parte, el personal en tierra realizó una labor de seis horas para nivelar y acondicionar la pista de tres kilómetros de longitud ante temperaturas de menos 45 grados Celsius y fuertes vientos. El capitán Al Wallach señaló que la operación reflejó la experiencia especializada de un equipo integrado por tripulaciones de vuelo, meteorólogos, planificadores operacionales, equipos de pista y personal médico.
Traslado y atención médica en Christchurch
Tras permanecer exactamente una hora en tierra en el aeródromo Phoenix, la aeronave despegó con el paciente rumbo a Christchurch, Nueva Zelanda, logrando salir antes de que las condiciones meteorológicas en la pista empeoraran aún más. La Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos indicó a la Corporación Australiana de Radiodifusión que el paciente fue ingresado en el Hospital de Christchurch en condición grave. Posteriormente, la División Antártica Australiana confirmó que el paciente continuaba recibiendo tratamiento médico en dicha ciudad neozelandesa.
Emma Campbell, directora de la AAD, destacó la magnitud de la misión al señalar que se trató de una operación compleja llevada a cabo en las profundidades del invierno antártico. Según Campbell, el rescate pone de relieve tanto la capacidad del personal como las sólidas asociaciones que respaldan los programas antárticos en todo el mundo.
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