Enfermedades como el cáncer y la neurodegeneración se originan a partir de fallos genéticos, lo que convierte el tratamiento de estas condiciones complejas en un desafío.
¿Qué es la neurodegeneración y cómo afecta al organismo?
La neurodegeneración se define como el daño progresivo o la degeneración de las células nerviosas. Este proceso implica la pérdida de neuronas y la falla de sus funciones, lo que puede derivar en el deterioro de capacidades críticas como la toma de decisiones y la memoria.

A medida que las personas envejecen, el cerebro y el sistema nervioso experimentan desgastes naturales. En algunos casos, se pueden acumular productos de desecho y otras sustancias químicas en el tejido cerebral, lo que suele provocar la formación de placas, inflamación, ovillos y acumulación de grasas asociadas a las enfermedades neurodegenerativas.
El vínculo entre el sistema nervioso y el cáncer
El sistema nervioso desempeña un papel fundamental en diversas funciones corporales y mantiene una relación con el desarrollo del cáncer. Específicamente, existen interacciones de señalización neural que regulan factores como la inflamación, la resistencia a los tratamientos, la metástasis y el crecimiento de los tumores.
Este estudio de la relación entre ambos se desarrolla dentro de la «neurociencia del cáncer», un campo emergente que combina la neurobiología, la inmunología, el envejecimiento y la biología del cáncer para identificar dianas terapéuticas y mejorar los tratamientos.
Biología superpuesta y hallazgos recientes
La relación entre el cáncer y la neurodegeneración presenta una biología superpuesta. Se han identificado genes, proteínas y vías específicas que se regulan de manera inversa en ambas condiciones, manifestándose en dos patrones de asociación: la «proliferación» y la «apoptosis».
Asimismo, estudios recientes han revelado que algunas enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad, tales como el Parkinson y el Alzheimer, ocurren con menor frecuencia en personas que han sobrevivido al cáncer.
